Bienvenida Delfina, de blogs y premios XLVIII, testeo azul y castaño

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delfinaLa vida de los seres humanos se rige por el ritmo dinámico que marca la rueda de la fortuna, el ciclo universal de acontecimientos que configuran el mundo tal como es: nadie escapa al ciclo de vida y muerte, a la danza circular de la polaridad en continuo movimiento regida por la ley eterna del karma, que va transcurriendo a despecho de nuestras preferencias e ilusorias elecciones.

El día 13 de octubre a las 18 horas, con puntualidad británica, Delfina arribó al mundo en este hemisferio austral. La noticia nos encontró en Londres y resultó una sorpresiva alegría por cuanto aún faltaba un mes para que el embarazo de Ale arribara a término; unos días después la partida de mi papá, también durante nuestra estancia en la capital inglesa, corroboró una vez más el giro ininterrumpido de la rueda.

La más joven de las integrantes de nuestro aquelarre demostró una fortaleza incipiente y un temple a toda prueba, ya que pasó sus primeros días de vida en la sala de neonatología ante la desesperación de sus agotados progenitores. Suero, cánula y otros elementos fueron insertados en su pequeño cuerpo, hasta que la recuperación se tornó evidente y ganó peso sobre los escasos 2,200 kilogramos que pesara al momento de nacer. Finalmente y con los cuidados exagerados que requería la situación fue dada de alta, y la atmósfera del hogar de Ale se inundó de ternura con su llegada.

Nosotras, reunidas en solemne aquelarre para celebrar su arribo, despedir a mi papá de este plano físico y ponernos al día respecto de tantos acontecimientos de nuestras vidas, fuimos recibidas por Tomasito en su papel de hermano mayor y agasajadas con una cena exquisita en casa de Ale, pletórica de felicidad con su hijita. Delfina, con su mínimo tamaño y su carita sonrosada, me conectó nuevamente con la energía vital, ese hálito luminoso de esperanza que parecía haberse extinguido.

Bienvenida, pequeña y adorable Delfina.

De blogs y premios XLVIII

Liebster AwardDesde Experiencias cercanas a la adultez, KDLevin escribe bajo el seudónimo inspirado en Konstantin Dimitrievich Levin, coprotagonista de la obra de León Tolstoi Ana Karenina; también comparte generosamente nominaciones recibidas como en este caso, ya que por su intermedio el premio Liebster Award arriba a este espacio virtual.

Como en todos los casos, la distinción conlleva una serie de normas a cumplir, que en este caso consiste en formular y responder once preguntas y nominar a su vez a nueve blogs, que deben ser notificados al respecto. Aquí van las preguntas:

1) ¿Cuál es tu animal favorito? Los felinos, por bellos y expresivos.

2) ¿Cuál es el último libro que has leído? El impostor, de Pedro Ángel Palou

3) ¿Cuál es la última película que has visto? No respires, dirigida por Federico Alvarez.

4) ¿Cuál es tu lugar en el mundo? Mi casa, sin dudas.

5) ¿Qué país te gustaría conocer? Tengo varias deudas pendientes, pero si tuviera que elegir hoy diría Rusia.

6) ¿Qué personaje del pasado te gustaría haber sido? Un caballero de la Orden de Malta.

7) ¿Quien serías en tu próxima vida? No lo sé, supongo que una investigadora de antiguos misterios.

8) ¿Qué momento del día prefieres? El atardecer, cuando la luz se va extinguiendo.

9) ¿Hay algún lugar de tu país al que te gustaría volver? Tilcara, en la provincia de Jujuy.

10)¿Con quien compartirías una tarde de café y tertulia? Con Mick Jagger.

11) ¿Cómo imaginas el último día de tu vida? No tengo ni idea, sólo sé que puede ser hoy o dentro de muchos años.

Y aquí los nominados:

  1. Sara no mundo da Etnobotânica: la riqueza natural de las plantas, desde Portugal.

2) 7seasonsblog: moda, belleza, literatura, reflexiones…

3) OquetenhoemCasa: espacio incipiente con consejos útiles.

4) El sentido de mi locura: poemas, versos e ilusiones.

5) Planeta Cor de Rosa: el mundo joven de Carol Felicio.

6) Aprendiendo a ser mamá: experiencias acerca de la vida, desde Panamá.

7) QG Dos Blogueiros: comunidad bloguera.

8) Brainisntafterthought: bello y original espacio.

9) Infinita Luz Dorada: excelente lugar para reflexionar y procurar evolucionar.

Gracias a todos por compartir sus contenidos en la blogósfera.

Testeo azul y castaño

Lumine y AvonEn el Centro Histórico de la ciudad de Quito hay una calle emblemática, antiguo sendero que los habitantes originarios denominaban El Chaquiñán, bautizado por los conquistadores como La Ronda. Hoy confluyen en esta arteria encantadora comercios gastronómicos, galerías de arte, espacios de diseño y negocios de venta de productos cosméticos artesanales.

En nuestra estancia en Ecuador, mientras estábamos en Quito teníamos una cita ineludible con la calle La Ronda al atardecer, para pasear, comer algún bocado típico antes de la cena y adquirir recuerdos en los originales comercios. Fue así que el jabón Lumine, un brillante corazón de color turquesa y aroma afrutado, arribó a Argentina desde la hermosa ciudad del medio del mundo.

Luego de emplear jabón, conviene prestar atención a la piel de las manos. Para este cometido, Avon cuenta entre sus productos con la línea Encanto, que a su vez posee opciones en cuanto a ingredientes y sustancias. En mi caso, elegí la textura untuosa y antioxidante del fruto del castaño, para dotar a las manos de un bálsamo al mismo tiempo reconfortante y aromático.

Papá, la iglesia del Temple, el cementerio de La Loma

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hugo-y-amigosMi papá se fue el 21 de octubre a las 5 y media de la madrugada. Su partida, aunque inesperada, no puede decirse que fuera imprevista: todos los seres tenemos fecha de vencimiento aunque resistamos imaginar el momento en que la muerte nos hará sentir su dolorosa y desoladora estocada. El horario también es relativo porque Argentina difiere en cuatro horas de Inglaterra: para mí, entonces, las 9 y media fue la hora en que mi corazón se asfixió ante la noticia.

Autoritario, irónico, austero, mi papá era reacio a demostrar afecto y poco dado a exteriorizar emociones. Había sido criado con los estrictos y absurdos postulados del patriarcado: los hombres no lloran, los sentimientos no se expresan. Con los años la resistencia a su manera de ser se fue modificando, hasta que la comprensión conquistó a la inflexibilidad y aprendí a comunicarme con él desde otra parte, aquella donde sólo importa el lazo amoroso y eterno que el Universo predeterminó para ambos.

Durante mucho tiempo compartió tardes enteras de café y charla, siempre en el mismo bar del centro de la ciudad, con quienes fueron sus amigos incondicionales. En los últimos años ya no hubo encuentros ni tertulias porque de a uno fueron partiendo: mi papá fue el último en ir a reencontrarse con ellos y se habrán puesto al día acerca de los últimos acontecimientos, con la complicidad propia de tantas experiencias conjuntas.

Sostenida sobre todo por el amor descomunal de su nieto, mi mamá va transitando la pérdida acompañada por sus hijas y rodeada por el afecto de tantas personas que la acompañan en presencia o en palabra; por suerte o por destino, los trámites inhumanos que toda muerte requiere casi no han demandado su presencia, circunstancia que merece un agradecimiento más allá de la situación en sí.

Mientras tanto, la certeza irreversible de la ausencia se va abriendo paso a cada instante desde el momento en que la noticia de su internación sacudió los cimientos de mi existencia. Una tristeza permanente, una opresión en el chakra cardíaco que cede temporariamente cuando se abre paso al desahogo de las lágrimas, no logran sin embargo quitarme la sonrisa cuando recuerdo alguna de sus expresiones características.

Y, una vez más, no puedo dejar de agradecer haber procurado limar toda aspereza mientras él estaba presente en cuerpo físico. Mi papá se fue cuando nuestra relación ya hacía tiempo que había transmutado su temor y mi intransigencia en complicidad y ternura: nos queríamos sin condicionamientos, nos vinculábamos desde el alma.

Otro abrazo, papá, hasta que volvamos a encontrarnos.

La iglesia del Temple

iglesia-del-templeCuando los Caballeros Templarios se establecieron en Inglaterra allá por el siglo XI, se reunían en el espacio que había establecido Hughes de Payens en la vieja sede de un templo romano. El rápido crecimiento del número de adeptos tornó necesaria la búsqueda de una estructura acorde que fue erigida en el siglo XII, actualmente sede de dos asociaciones de abogados o Inns of Court que remontan a aquella orden de caballería: Middle Temple e Inner Temple.

La iglesia que se encuentra en el predio fue construída a fines del siglo XII en forma circular a imagen y semejanza del Templo de Salomón y contiene en su interior efigies de mármol de antiguos caballeros, bañadas por la luz que se expande a través de los vitrales. Es un espacio calmo y austero, donde los pasos resuenan sobre el piso de piedra a medida que se avanza entre los Templarios tumbados en el suelo y pertrechados con sus armas, revelando su carácter simbólico de protectores de los viajeros.

Mi papá era un admirador de las órdenes de caballería. Extranjera en tierra extraña, desde la iglesia del Temple y mientras la piel se me deshacía en llanto acompañé el tránsito de su alma por el mundo entre los mundos. Y también le pedí que me ayudara en una empresa que hasta ese momento parecía imposible: conseguir un pasaje ese mismo día que me depositara en Argentina a tiempo para acompañar a mi familia y cumplir la voluntad que él había expresado.

Unas horas más tarde me encontraba en Heathrow subiendo las escaleras hacia la puerta de embarque para abordar un avión atestado de personas, ante la mirada de Juan que pudo retornar al país recién dos días después, como estaba previsto; en Buenos Aires me esperó Germán con inolvidable generosidad para que transcurrieran lo antes posible los 400 kilómetros que aún me separaban de la ciudad. Así mi papá hizo posible lo imposible desde la iglesia del Temple, cuando las circunstancias tornaban absurda toda esperanza al respecto.

El cementerio de La Loma

cementerioCuando la ciudad era una villa balnearia para familias tradicionales que iba creciendo al ritmo de los veraneantes, la inmigración italiana y española comenzó a afincarse en busca de nuevos horizontes. El crecimiento de la población estable determinó nuevos emplazamientos, entre ellos el de un cementerio que fue erigido en la denominada Loma, cuyo impresionante pórtico de estilo neoclásico italiano cuenta con una escultura del escultor Rafael Radogna.

La historia de la ciudad se desprende de las construcciones que se erigen en este cementerio, cuyas tumbas, bóvedas y panteones de diversos estilos se emplazan a derecha e izquierda del sendero arbolado que enmarca su extensión. Entre los diversos túmulos funerarios sobresale una tumba pétrea al ras de la tierra bordeada por flores talladas que se asemejan al lirio, desde la que se erige una cruz con la que conforma una sola y extraña escultura.

El hombre que se encuentra allí falleció sin descendencia en el año 1928; parece que sus amigos se encargaron a conciencia de su descanso, porque adquirieron en su nombre la parcela a perpetuidad. Era el tío abuelo de mi papá, quien no llegó a conocerlo pero tenía noticias de su existencia no sólo por referencias familiares, sino también a través de personas desconocidas que lo contactaron para referirle que cualquier petición que se formulara frente a su tumba era cumplida por su intercesión: a partir de allí, en la familia lo denominamos «el pariente milagroso».

Mi papá quería que sus cenizas sobrevolaran la tumba de su predecesor, voluntad que fue respetada a rajatabla. Como en otras oportunidades que visitamos el lugar, flores secas de algún desconocido se encontraban sobre la lápida como muestra de agradecimiento por alguna petición debidamente cumplimentada. Allí se encuentran ahora ambos; como su ancestro, mi papá escuchó la oración de su hija y me condujo a través del océano para acompañarlo.

Bath, Aquae Sulis, Stonehenge

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pulteney-bridgeUn autobús hasta Wells con parada frente a la abadía de Glastonbury fue la primera etapa de nuestro traslado hacia Bath: casi inmediatamente abordamos el segundo transporte que nos condujo a través de la campiña inglesa hacia esta próspera ciudad de ensueño.

Bath es la única que ostenta en Inglaterra el galardón otorgado por UNESCO que la designa Patrimonio de la Humanidad y no es para menos, porque conserva unas magníficas termas romanas en una geografía espectacular, a las que se ha adunado una abadía bellísima para conformar un centro de la ciudad tan particular como fascinante.

Bath fue designada ciudad por un decreto de la reina Isabel I en el año 1590, cuando comenzó a atraer a los aristócratas debido al poder curativo de sus aguas termales. A partir de allí experimentó un considerable desarrollo arquitectónico dada la necesidad de alojar a sus cada vez más numerosos visitantes; fue erigido el Theatre Royal, uno de los más importantes de Inglaterra, y las propiedades se unificaron con el tono de la piedra color amarillo pálido extraída de las minas cercanas en el estilo georgiano que aún hoy es característico.

Actualmente Bath es un importante enclave turístico visitado por gran cantidad de personas que se desplazan entre exquisitos comercios gastronómicos, negocios de indumentaria y diseño, parques y puentes soñados e historia y tradición. Cuenta con una amplia terminal de ómnibus, universidad y establecimientos hoteleros que, pese a su cantidad, hay que reservar con tiempo debido al flujo de visitantes que recibe la ciudad, sobre todo los fines de semana.

Nosotros nos alojamos en los apartamentos Saco y una vez instalados nos dirigimos hacia la abadía, una de las últimas catedrales góticas construída en el país en el año 1499. Actualmente es un monasterio benedictino y un templo anglicano que permite al visitante escuchar la magnífica música coral que resuena en el interior.

La escalera de los ángeles que se encuentra en el ala oeste debe su diseño al obispo Oliver King, quien solía soñar con estos alados mensajeros y retribuyó la inspiración que le brindaban inmortalizando sus figuras en el sitio donde llevaba a cabo su misión. La abadía cuenta con dos órganos y un campanario que resuena sobre la ciudad, situado en la torre a la que se puede acceder; paredes y pisos se encuentran cubiertos por escudos, estatuas y bóvedas que se remontan a varios siglos, iluminados por los vitrales situados en todas las fachadas que la dotan de una luminosidad sobrenatural.

Aquae Sulis

roman-bathsCuando los voraces romanos arribaron a Bath encontraron un enclave celta en el que sus habitantes rendían tributo a la diosa Sulis, que los conquistadores identificaron con Minerva y era la deidad protectora de la fuente termal. Sin embargo, los romanos denominaron Aquae Sulis al lugar respetando el nombre de la diosa de los antiguos habitantes, y construyeron un complejo para utilizar los beneficios de las aguas termales así como un templo dedicado a Minerva.

Si bien el santuario se construyó entre los años 60 y 70 la complejidad de la obra para utilizar las aguas demandó 300 años, ya que se necesitaron cimientos sólidos y la preservación de la fuente termal antes de erigir un vestuario y tres salas con distinta graduación de la temperatura del agua: frigidarium, templarium y caldarium.

Hasta aquí llegaban los enfermos desde lejanas tierras con la esperanza de encontrar alivio a sus males al sumergirse en las aguas benditas de Sulis Minerva. La piscina central, que se encontraba techada, era también lugar de encuentro y espacio para concertar negocios, pero el baño no tenía sólo el sentido de limpieza del cuerpo, sino que era una ceremonia de naturaleza espiritual debido a la presencia omnipresente de la diosa, cuya dorada cabeza fue habida entre las ruinas y puede observarse preservada en el interior del museo.

El edificio construído por los romanos así como el templo se deterioraron luego de la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V hasta que en el siglo XII el obispo procuró recuperar parte de la obra romana, pero no fue hasta el siglo XVII que el arquitecto John Wood emprendió la reconstrucción. Actualmente se puede visitar Sacred Spring, la fuente considerada sagrada donde el agua fluye a 46 grados y el Gran Baño o piscina rodeada de una galería con pórticos. El museo conserva restos del templo romano entre los que se encuentra una talla de Medusa que adornaba una columna con un pequeño búho en su extremo inferior derecho, ave consagrada a la venerada diosa Minerva.

Stonehenge

stonehengeCentro ceremonial, enclave de culto druida, cementerio o lugar de veneración de ancestros: los arqueólogos no se ponen de acuerdo respecto del significado de Stonehenge, el círculo de piedra que se remonta a 5000 años atrás, que fue abandonado unos 1500 años después y que aún se erige, en parte, en la verde campiña inglesa.

Una hora en autobús separa Stonehenge de Bath; una vez allí, se puede optar por visitar primero el círculo pétreo y luego la exposición o viceversa: optamos por ver primero el monumento megalítico con buen tino, porque al regreso fue un alivio refugiarnos en el centro de recepción dada la lluvia persistente y fría que caía sin cesar.

Monolitos de piedra rematados con dinteles formaban un círculo exterior que contenía otro círculo interior de elementos pétreos que pesaban 16 toneladas en el caso de las piedras más grandes y 3 en el caso de las pequeñas, sarsen y bluestones respectivamente, que necesitaron de un complejo sistema de traslado. En medio del círculo una herradura también de piedras, que culminaba con la inclusión de la Piedra del Altar, la Piedra del Sacrificio y la Piedra Talón, esta última aún en pie.

Existe consenso en que Stonehenge fue erigido con la intención de alinear el monumento con el movimiento solar, posiblemente para llevar a cabo festivales o ritos relacionados con la Naturaleza. Pero al descubrir restos humanos enterrados en las cercanías la asociación con el culto a la muerte no pudo soslayarse, entonces para los expertos cabe la posibilidad que el significado hubiera mutado con el curso de los siglos, habida cuenta del tiempo transcurrido desde su construcción hasta el abandono.

Hoy configura un sitio de visita y también de meditación, sobre todo en épocas de solsticio cuando la alineación del monumento con el astro aún puede observarse. A la fecha Stonehenge sigue conservando su carácter misterioso: la humanidad no ha podido, pese a las herramientas que brindan la ciencia y la tecnología, descubrir la razón oculta que motivó a aquellos lejanos ancestros.

Glastonbury, el Pozo del Cáliz, Tor

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abbey «¿A Glastonbury?¿Saben que no es la fecha del festival?» La tradicional discreción inglesa fue vencida por la curiosidad de la amable dama que nos atendió en el punto de información turística de Londres ante nuestra pregunta para llegar al pueblo. «¿Son peregrinos?» continuó ante nuestra respuesta positiva. Juan le respondió algo acerca de Arturo y Ginebra y la señora sonrió y nos explicó gentilmente el trayecto a seguir.

Un tren desde Paddington Station nos depositó algo más de una hora más tarde en Castle Cary, aunque en realidad descendimos en una estación en medio de la campiña inglesa donde el mismo señor que se ocupaba de abrir la puerta de cada vagón y vender los pasajes respondió nuestras preguntas respecto del futuro destino: tomen un taxi, el autobús se marchó hace diez minutos y el próximo tardará una hora. Así llegamos al hotel The Who´d A Thought It situado en el centro de Glastonbury, un confortable edificio atendido por sus dueños que también se ocupan de la taberna inglesa donde preparan suculentas comidas y calóricos desayunos, estos últimos sólo para los huéspedes.

En nuestra primera caminata por el pueblo descubrimos que la magia y el esoterismo constituyen parte de la vida de Glastonbury, tal como el festival. Se respira un aire diferente y misterioso tanto en los comercios atiborrados de libros, velas, hadas, brujas, duendes, piedras y todo objeto que se pueda imaginar, así como en la cantidad de talleres, jornadas, cursos y retiros en una proporción desmesurada para la cantidad de habitantes. Porque en Glastonbury confluyen desde peregrinos cristianos hasta devotos de la Diosa o seguidores del Buda Maitreya; por las calles se pueden observar atuendos particulares como babuchas, sombreros de todo tipo, bindis en la frente de algunas mujeres y niños pequeños trasladados sobre las espaldas de sus madres en una especie de malla tejida, entre otras vestimentas.

Coincidimos con Juan respecto de la similitud con los visitantes y lugareños heterogéneos de Capilla del Monte, localidad argentina con la misma impronta; luego de esta primera impresión nos dirigimos hacia la abadía, una de las iglesias más antiguas del mundo en la que un amable fraile benedictino conduce la visita guiada por los restos de la antigua construcción, que se yerguen aún entre los prados verdes que la circundan. Antes de salir de la recepción nos llamó la atención un grupo de mujeres que, entre bromas y risas, hilaban lana en sus respectivas ruecas como si se encontraran en la Edad Media.

José de Arimatea y María Magdalena habrían llegado a Glastonbury en el año 63; el primero portaba el cáliz con la sangre de Cristo producto de la herida infligida por la lanza del centurión Longinus, el Santo Grial que congregara a su alrededor la Orden de la Tabla Redonda presidida por el rey Arturo. Aquí José habría clavado su cayado en la tierra y un espino creció naturalmente, entonces tuvo la certeza de que era el lugar indicado para establecerse y enterrar la copa sagrada.

La abadía tiene origen sajón y se remonta al siglo VII, pero un incendio afectó gran parte del edificio original y fue reconstruida en el siglo XII, cuando la iglesia católica ejercía gran influencia sobre Gran Bretaña; en el año 1191, los monjes benedictinos habrían descubierto las tumbas de Arturo y Ginebra, sitio que puede observarse en la visita. Luego la tumba de Arturo fue trasladada al interior del templo principal y se erigió un mausoleo de mármol, removido por la Disolución de 1539  (supresión de monasterios ingleses originada en el reinado de Enrique VIII).

Aún se puede observar parte de la capilla de la Virgen y la antigua capilla de Edgardo, donde eran enterrados los reyes sajones. El edificio donde se encontraba la cocina se encuentra intacto: su techo enorme posee dos torres que se superponen para evacuar el humo que generaba la cocción. La visita a la abadía de Glastonbury constituye un viaje al pasado y entrelaza acontecimientos trascendentes de la historia, en un sitio actualmente tan apacible como encantador.

El Pozo del Cáliz

wellLa mañana siguiente amaneció soleada y diáfana, así que después de limitar, en mi caso, la cantidad de comida que el desayuno ofrecía, emprendimos la marcha para visitar el museo de Glastonbury, que funciona en el primer piso de la casa que es también oficina de turismo y Tribunal, y cuenta con glorieta y un encantador jardín. Todo indica que el pueblo fue en algún momento un enclave rodeado de agua, de rudos habitantes que utilizaban barcos tallados en árboles duros como el roble, uno de los cuales se encuentra exhibido en esta finca.

Después nos dirigimos a la iglesia de Santa Margarita, una capilla pequeña que se encuentra adosada al jardín de María Magdalena, presente también en la iglesia de Nuestra Señora de Glastonbury ubicada una calle antes. El jardín es un hermoso sitio para detenerse, respirar aire puro y, en mi caso, meditar unos minutos acerca del rol tradicional que la iglesia católica le asignó a la Magdalena y, al contrario, la condición que las iglesias ortodoxas orientales y los Evangelios Apócrifos le reconocen como apóstol y compañera de Jesús.

Continuamos caminando rumbo a la mítica colina de Tor, pero antes nos detuvimos en una pequeña calle que nos condujo al Pozo del Cáliz, un maravilloso santuario originado en una fuente que se encuentra tapada para preservar su pureza y sube por un pozo de piedra, que probablemente se remonta a siete siglos, al momento de su construcción se encontraba tres metros sobre la superficie y se fue cubriendo con desprendimientos de las colinas de Chalice y Tor.

Junto al Pozo hay una cámara de forma pentagonal cuyo origen es incierto, pero las proporciones se asemejan a unidades empleadas en el Antiguo Egipto; la tapa es de roble y se encuentra tallada con el símbolo de la Vesica Piscis, atravesado por una lanza que evoca la que hirió a Jesús. El diseño se basa en simbología medieval y fue donado por Frederick Bligh Bond, arqueólogo de profesión que residió varios años en la abadía de Glastonbury y era un profundo conocedor de la llamada geometría sagrada.

El nombre tanto de la fuente como de la colina cercana aluden nuevamente al cáliz que habría trasladado José de Arimatea, epicentro de la leyenda arturiana como la isla de Avalon, la tierra donde el rey descansa hasta que llegue el momento de su regreso bajo la atenta vigilancia de la Señora del Lago. El Pozo del Cáliz representa el elixir que da vida a la Madre Tierra, una comunión profunda con la vida espiritual de la que el Grial es fuente y esencia.

Las aguas resultan curativas por su pureza; hay una pequeña pileta donde sumergir los pies siempre que se tolere la baja temperatura a la que se encuentra, y se puede beber de la llamada fuente del león situada en otro espacio del jardín; de hecho se recomienda llevar algunas botellas pequeñas para cargar y contar con este regalo de la naturaleza. El lugar es indescriptible por la energía sanadora que despliega y reina un silencio respetuoso debido a todas las personas que se encuentran meditando u orando en alguna parte de los hermosos jardines, en los que se experimenta una notable sensación de paz.

Tor

torDespués de la energía revitalizadora del Pozo del Cáliz continuamos nuestro camino colina arriba para subir los escalones que conducen a Tor, vocablo de origen celta que significa colina cónica, pero para los antiguos habitantes de Britania era Inys yr Afalon, la isla mágica donde descansa el rey Arturo. Los celtas la llamabam Ynis Gutrin o isla de cristal, quizás por el espejo de agua que la rodeaba por completo.

En el siglo V había en Tor una fortaleza medieval desde la que se dominaba todo el valle, y de hecho la vista se extiende en todas direcciones una vez que se alcanza la cima. Pero los antiguos no estaban interesados seguramente en la belleza de la campiña sino en el control del territorio, así que luego fue ocupada por los católicos que emplazaron la iglesia medieval de San Miguel, destruída por un terremoto en el año 1275.

La poderosa iglesia de Roma no cesó en su empeño y una nueva construcción reemplazó en 1360 a la que fuera destruída, hasta el momento de la disolución de los monasterios en 1539 cuando el abad de Glastonbury fue colgado y descuartizado junto con dos de sus monjes en este sitio emblemático. La torre de San Miguel que subsistió es hoy un edificio protegido y recibe a diario la visita de personas de todas partes del mundo atraídas por el misterio que rodea a Tor, insondable a través de los siglos.

Kensington, museo Victoria y Alberto, Holland Park

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Albert Memorial La superficie del parque homónimo define el alma de este barrio londinense. Kensington fue nuestro hogar los dos últimos días de estancia en la ciudad; antes, por alguna contingencia del destino, fuimos trasladados por decisión del personal del hotel al más lejano y distinguido South Kensington, que dada la cantidad de visitantes que recibe Londres ha comenzado a contar con algunos establecimientos hoteleros en las apacibles calles del enclave citadino.

Kensington Park es para los habitantes de la ciudad un hermoso pulmón verde tanto para hacer un picnic, iniciar o culminar el día trotando sin descanso o ver correr a los niños alrededor de la laguna habitada por patos y cisnes. Es también lugar de encuentro para tomar un café en el Pavilion de la Galería de Arte Serpentine, favorita de Lady Di y ampliamente beneficiada en popularidad debido a ello.

El parque se encuentra dominado por el enorme Memorial al príncipe Alberto, consorte de la reina Victoria, quien a su vez nació en el bello palacio de Kensington. Frente al monumento, apenas cruzando la avenida que circunda el parque, se encuentra Royal Albert Hall, la famosa sala de conciertos de Londres. Después de tomar las consabidas fotografías nos dirigimos a la Galería para contemplar la exposición temporaria exhibida en la fecha ya que sólo cuenta con una obra permanente en homenaje a su mecenas.

El paseo por el interior del parque en un día soleado es placentero y apacible pese a la cantidad de personas que circulan, en su mayoría hacia el palacio de Kensington, una mansión adquirida por el rey Guillermo III en 1689 debido al asma que lo aquejaba, ya que la aldea de Kensington se encontraba alejada en aquella época de la humedad londinense; siglos más tarde fue el hogar de la princesa Diana luego de su divorcio. Los jardines Sunken fueron diseñados en 1908 para asimilarse a los de Hampton Court; actualmente se pueden visitar y hacer un alto para tomar un café en el restaurant de la terraza, antes de emprender camino hacia el museo más bello, en mi opinión, de esta ciudad.

Museo Victoria y Alberto

Museo Victoria y AlbertoEl impresionante edificio que alberga la fabulosa colección de arte y diseño cuenta con un total de 145 galerías que exhiben desde pinturas hasta cerámica, desde dibujos hasta esculturas y objetos de todas partes del mundo. En su interior se encuentra la Biblioteca Nacional de Arte, cuyo ejemplar más preciado es nada menos que el Codex Forster, un pequeño libro de notas de Leonardo Da Vinci.

Como sucede con todas las estructuras que cuentan con tanta riqueza cultural conviene trazar un itinerario previo con aquellas obras que concitan la atención del visitante, para no culminar agotado y sin haber contemplado aquello que se tenía en mente al momento de ingresar en la espectacular recepción presidida por la hermosa lámpara de cristal soplado.

Entre las innumerables esculturas medievales se destaca Sansón matando a un filisteo del escultor renacentista Juan de Bolonia, la única en su estilo que se encuentra fuera de Italia y que inspiró a artistas ingleses desde su llegada a Londres, en 1623. De los escultores italianos se puede pasar a la colección de vestidos que reflejan la moda de todos los tiempos, entre los que destaca un traje de gala mantua de mediados del siglo XVIII, cuya inverosímil falda de exagerada anchura, ricamente bordada, alude tanto a la riqueza de quien haya sido su portadora como a la manifiesta incomodidad que cargaban las damas para demostrar su abolengo.

La colección de arte hindú del museo cuenta con la famosa figura tallada de un tigre devorando a un europeo, fabricada para el Sultán Tipu a fin de infundir miedo en los británicos y expulsarlos de sus tierras; a todas luces no tuvo éxito y luego de su derrota la talla fue traída a Londres. También se pueden contemplar, en la sala dedicada a Rafael, los cartones que el artista diseñó en tamaño real para los tapices de las paredes inferiores de la Capilla Sixtina.

En suma, el museo Victoria y Alberto constituye un espacio donde las horas vuelan ante la contemplación de tanta belleza. Nosotros cumplimos con el objetivo previamente trazado y al salir visitamos Brompton Oratory, uno de los templos más opulentos de Londres, antes de dirigirnos nuevamente a respirar aire puro y naturaleza viva.

Holland Park

Kyoto GardenEste espacio verde debe su nombre a la casa Holland, una mansión que fue construida en el año 1605, reducida a ruinas luego de la Segunda Guerra Mundial y actualmente en el ala que pudo ser restaurada funciona como sede de un establecimiento hotelero. A poco de ingresar al parque se escuchan penetrantes chillidos que no dejan lugar a dudas respecto de quienes dominan el lugar: los pavos reales que se pasean orgullosos se expresan a viva voz entre visitantes, ciclistas y deportistas dedicados al sano placer de trotar.

El parque se bifurca a través de senderos que conducen a jardines ambientados al estilo japonés, entre los que se destaca el jardín Kyoto, inaugurado en 1991. El obsequio de Japón a Londres se fundó en la larga amistad entre ambas naciones; el diseño fue concebido respetando las normas tradicionales de los jardines japoneses: cascadas para relajarse con el sonido del agua, peces de colores y linternas de piedra.

En Holland Park el día concluyó serenamente bajo los sonidos y colores de la naturaleza, que exhibe maravillosos amarillos y rojizos en la época otoñal; la posibilidad de amalgamar el ritmo frenético de la ciudad con una opción calma y serena da cuenta del eclecticismo de Londres.

Westminster, navegando por el Támesis, al otro lado del puente

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westminster  La majestad impertérrita del palacio de Buckingham anuncia el poderoso despliegue de edificios que se ubican en Westminster y constituyen los pilares de la tradición inglesa: la abadía, donde los monarcas reciben coronación y entierro, y el Parlamento donde se suceden Lores y Comunes bajo la vigilancia horaria del Big Ben, emplazado en el palacio de Westminster.

Las reales personas que habitan la mansión de 775 habitaciones que constituye la residencia oficial, porque éste es el número de recámaras con que cuenta el palacio de Buckingham decoradas con una colección de obras de arte adquiridas por los ancestros de la actual soberana, deben cumplir con un rito previo antes de recibir el título real: la coronación en el que fuera un antiguo monasterio benedictino fundado en el año 960 por doce monjes de esta orden a orillas del Támesis.

La abadía que hoy constituye el edificio más admirado de Londres fue erigida en el siglo XI por el rey Eduardo en lugar del antiguo monasterio y su trazado actual de estilo gótico responde al deseo de Enrique II, quien en 1245 decidió dotar al edifiicio de la majestad que ostenta. Aquí descansan los restos mortales de Isaac Newton y se encuentra la tumba del Soldado Desconocido, erigida en homenaje a los caídos en la Primera Guerra Mundial; aquí se emplaza la Silla de Coronación sobre cuatro estatuas de leones cubiertos de oro, en la que se han sentado desde el año 1308 casi todos los monarcas (excepto Eduardo II y Eduardo VIII) luego de la ceremonia pertinente.

El actual palacio de Westminster, sede de las Cámaras del Parlamento, fue construido en estilo victoriano y neogótico luego del incendio que en el año 1834 destruyó el edificio original. Las torres de los extremos norte y sur se denominan Elizabeth y Victoria en homenaje a las soberanas homónimas; el poderoso sonido de la campana gigante del Big Ben resuena cada hora desde la primera.

El Gran Salón, sede central del edificio. fue construido en 1907, cuenta con uno de los techos de madera más grandes de Europa y bajo su cobijo se lleva a cabo el desayuno más trascendente de la historia del país: el que celebra cada coronación llevada a cabo apenas cruzando Margaret St., en la solemne abadía de Westminster.

En barco por el Támesis

Tower BridgeDedicar un par de horas a navegar el río Támesis en ocasión de una visita a Londres sitúa al viajero respecto del trazado de la ciudad así como de la perspectiva diversa respecto de ambas orillas. Un esforzado guía turístico procurará describir en un lapso acotado de tiempo la historia de la metrópoli a los absortos turistas, que fotografían sin pausa las vistas que se suceden a medida que el barco surca el agua.

Así desde la nave es posible contemplar la silueta de St. Paul y la llama del Monumento mientras Westminster va quedando atrás. La abadía y el Parlamento se van desdibujando a medida que los puentes preanuncian al monumental Tower Bridge y a la emblemática Torre de Londres: en el muro que circunda la ribera aún se puede leer la frase que recibía a los condenados cuando arribaban a su infausto destino conducidos a través del río: «entry to the traitors gate«.

La ciudad se manifiesta en toda su extensión mientras el barco continúa avanzando y la orilla oeste recuerda a Charles Dickens, a las calles turbias donde se desplazaba Jack el Destripador y al previsor juzgador que empleaba las aguas del río para aplicar a cada infortunado reo la inapelable sentencia de muerte. Actualmente estas orillas tienen un destino menos trágico, porque se suceden los edificios con la codiciada vista al río que determina los precios exorbitantes de las construcciones.

El barco arriba finalmente a Greenwich Pier y aparca unos minutos antes de emprender la vuelta, ya que algunos visitantes eligen descender para recorrer a pie museos y atracciones de esta zona de la ciudad. Nosotros optamos por retornar y tampoco llegaremos hasta Westminster ya que descendemos antes para cruzar un puente y descubrir así la orilla este londinense.

Al otro lado del puente

Catedral de SouthwarkEl mercado Borough despliega olores y sabores en la ribera este del río: productos clásicos, orgánicos y eclécticos se suceden en los puestos atiborrados de foráneos y locales. Una vez sorteadas las tentaciones habida cuenta del horario, la hermosa catedral de Southwork se encuentra abierta para recibir a los visitantes; la relación de los antiguos monjes agustinianos con el mundo del teatro se remonta a los tiempos de Isabel I y aquí se celebra el cumpleaños de William Shakespeare año tras año, a punto tal que una estatua del poeta sorprende, al encontrarse emplazada en el espacio sacro del templo.

Clink Street es una calle angosta que conserva su trazado medieval y desemboca en el río; al final se puede ver una réplica del galeón con el que el corsario Francis Drake surcaba los mares para llevar a cabo controvertidas conquistas que le valieron el reconocimiento de la mismísima reina. Continuando el recorrido por la ribera este se puede observar un edificio cuyas puertas talladas evocan los rostros de la comedia y la tragedia: es el Globe, construído a semejanza del teatro al aire libre concebido por Shakespeare.

La ribera este cuenta desde el año 2000 con una enorme construcción que alberga la colección de arte que se encontraba en el Tate Modern. Una antigua estación eléctrica fue modificada y restaurada, conformando un impresionante edificio en el que se exponen tanto la colección permanente como las exposiciones temporarias de los movimientos artísticos más notables del siglo XX: obras de Pablo Picasso, Salvador Dalí o Georges Braque son algunos magníficos ejemplos al respecto.

La tarde concluye con la consabida vuelta en la rueda gigante que conforma el London Eye, la descomunal obra de ingeniería que permite disfrutar de una increíble vista panorámica de Londres. Nuevamente hemos olvidado el almuerzo y optamos por un más que tardío y suculento afternoon tea en el salón distinguido de Caffe Concerto sito en Trafalgar Square.

En Londres, el Museo Británico, Piccadilly Circus

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mercado-leadenhall Después de un periplo agotador debido a la residencia austral que nos ha sido dispuesta en esta vida, Londres nos recibe abarrotada de turistas ansiosos, como nosotros, de arribar al hotel y comenzar a palpitar su historia, que en este caso no es poca: desde la fundación del primer asentamiento romano en el año 50 d.C., el río Támesis ha sido testigo mudo del devenir de la ciudad.

Con un abanico de posibilidades para recorrer propio de una metrópoli que se remonta al siglo I, el nodo central de Londres se encuentra en la City, el lugar donde todo comenzó y en el que se pueden observar aún algunos restos de la antigua muralla. Al trazado disímil y desconcertante por momentos de las calles se aduna la circunstancia de invertir derecha e izquierda para desplazarse; si bien la señalización es más que puntillosa, conviene estar atento para no sufrir algún susto propio del viajero absorto por la ciudad recién descubierta.

La City o Milla Cuadrada, como la denominan los lugareños, alberga en su trazado la Catedral de St. Paul, primera iglesia erigida en tributo a la fe protestante luego del cisma producido por iniciativa de Enrique Viii. Si bien el edificio original fue destruido por el gran incendio de 1666, el arquitecto Christopher Wren diseñó una majestuosa sustituta concluída en el año 1710 al mejor estilo barroco inglés, con una cúpula descomunal: al mármol  e hierro forjado bañado en oro se añadieron mosaicos para destacar un techo que la reina Victoria criticó por «deprimente y deslucido».

En el camino hacia el Monumento, así llamado porque la llama dorada que lo corona conmemora el renacimiento luego del incendio que comenzó en el lugar de su emplazamiento y destruyó la ciudad en el siglo XVII, se puede observar el palacio que habita el Lord Mayor de Londres, llamado Mansion House. Es factible visitarlo pero nuestro objetivo es menos opulento y se encuentra algunas calles más allá; cabe destacar que en Londres hay que pagar entrada en casi todos los edificios históricos con excepción de los museos, que son gratuitos.

Así, caminando entre las personas que se desplazan con la urgencia febril de la City entre una enorme cantidad de turistas munidos de cámaras y teléfonos celulares que fotografían casi todo a su paso, llegamos hasta el mercado Leadenhall, uno de los más antiguos de la ciudad. Es un edificio victoriano que cuenta con bares, restaurantes y algunos comercios clásicos entre los que destaca Lamb Tavern, que se remonta al año 1780; la mañana concluye mientras reponemos fuerzas con un capuchino antes de arribar a nuestro proximo objetivo.

El Museo Británico

museo-britanicoComo sucede con la mayoría de los museos que albergan tesoros de culturas diversas, resulta imposible recorrer en unas horas los cuatro kilómetros de extensión en los que se concentra una diversidad de antigüedades de todos los tiempos. El Museo Británico es un edificio que debe su condición a sir Hans Sloane, quien durante el transcurso de su vida se dedicó a coleccionar objetos antiguos de toda índole y llegó a poseer unos 71.000; a su muerte, en el año 1753, legó al estado este tesoro personal y a consecuencia de esta decisión se fundó el museo para albergarlos.

Un antiguo espacio abierto alrededor de la que fuera la Sala de Lectura es ahora el Gran Patio, cerrado como plaza pública techada que fuera inaugurado en el año 2000. El arquitecto Norman Foster lo imaginó como un gran espacio de recepción donde se puede palpitar el corazón del Museo: para que no queden dudas de los tesoros que va a encontrar el visitante, la cabeza del faraón Amenofis III se encuentra entre las estatuas que circundan el Gran Patio: data del siglo XIV a.C.

En nuestro caso teníamos determinadas las salas que más nos interesaba visitar habida cuenta de la tiranía del tiempo y del cansancio que, por experiencia, comienza a manifestarse luego de varias horas de recorrido. Así que comenzamos por la Galería de Escultura Egipcia para observar la Piedra Rosetta cuya copia nos enseñara Ahmed en el Museo de El Cairo, meses atrás. La más que admirada piedra tallada permitió descubrir los misterios de la escritura jeroglífica al contener el mismo texto en esta escritura, en demótico y en griego antiguo a partir de su hallazgo en el año 1799.

Las momias egipcias y los objetos extraídos de antiguas tumbas son vecinos de los descomunales gigantes asirios y de los murales del palacio de Nínive del siglo VII a. C. En el tercer piso las galerías de Medio Oriente incluyen una porción de relieve del Código de Hammurabi, objetos de tumbas de antiquísimos reyes sumerios y estatuas de deidades de la misma época remota, entre las que se encuentra la diosa Ishtar personificada como Reina de la Noche, con garras de ave en lugar de pies, parada triunfante entre animales nocturnos.

Los amantes del período grecorromano no saldrán decepcionados, porque los Mármoles de Elgin que cubrían las paredes del Partenón se encuentran en el Museo Británico, así como bellas estatuas de diosas como Afrodita y Démeter, en tanto que Apolo exhibe el cuerpo perfecto al que eran tan afectos los griegos. Filósofos como Sófocles, de tallada testa augusta, también tienen su sitio en este edificio.

El Islam, Asia, América, tesoros de Gran Bretaña y hasta un moai de la Isla de Pascua se despliegan en las galerías del Museo Británico. Para honrar una de las tradiciones a las que tan afectos son los habitantes de este país, antes de partir nos instalamos en la elegante cafetería del tercer piso a reponer fuerzas con un té acompañado de scones con mantequilla y jalea: el día había transcurrido y, ávidos por nuevas experiencias, era nuestra primera comida desde el ya lejano desayuno.

Piccadilly Circus

piccadilly-circusRoger Baker era un sastre londinense que en el siglo XVII se especializaba en piccadillies o cuellos, llamados así porque el esforzado Baker residía en Pickadilly Hall, como se denominaba su residencia que luego comenzó a dar nombre a la calle.

Seguramente el artesano no imaginó que siglos después, con el añadido del término Circus para aludir al espacio circular y abierto en el que se produce la intersección de la antigua Piccadilly con Regent Street, la estatua conocida como Eros se elevaría a cielo abierto como una imagen icónica de Londres sobre la que fuera su morada siglos atrás.

En realidad, la escultura de aluminio fue concebida como Anteros, hermano gemelo del dios del amor, pero ante el revuelo que en el año 1893 provocara su desnudez se intentó asociarla con el ángel de la caridad cristiana. El cometido fue en vano, y la bella estampa concebida por el escultor Albert Gilbert impuso su condición de dios del amor y la sensualidad ante los habitantes y visitantes de la ciudad.

Piccadilly Circus es una frenética confluencia de comercios, teatros y edificios, fuente de inspiración de cantantes, pintores y fotógrafos y centro comercial por excelencia de Londres; es también punto de encuentro de lugareños y turistas que cada tarde se dan cita en este nodo neurálgico de la ciudad, seducidos por su ritmo palpitante. Es, en definitiva, el lugar donde el West End londinense se despliega en todo su esplendor.

Todas las fotografías resultan, como de costumbre, mérito exclusivo de Juan.

Un juglar en El Argentino, aquelarre de luna negra, estela de iris

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Brian Chambouleyron Personaje característico de la Europa medieval, se denomina juglar al artista callejero que deambulaba ofreciendo su espectáculo por los diversos pueblos con suerte diversa. Algunos eran contratados por los nobles a fuerza de talento y durante un tiempo gozaban también de techo y comida a cambio de animar las fiestas; otros debían resignarse a recibir sólo algunas monedas para subsistir pese a las dotes artísticas que los caracterizaban.

El juglar era multifacético y destacaba tanto en canto como en recitado, en baile y en actuación, en malabarismo y acrobacias. Con el tiempo las habilidades del juglar se asimilaron a las del trovador, a la manera de los cantautores contemporáneos; lo cierto es que el término remite a un artista nómade, errante y transmisor de la música popular, con un sello autodidacta que requería de talento innato.

En el Bar El Argentino, territorio de vampiros, artistas populares, ritmos musicales y clases de milonga entre otras actividades, un juglar hizo su aparición para deleite del público variopinto que allí se había dado cita. Una mesa integrada por varias personas de sexo femenino, incluida la mía, fue tal vez la más entusiasta, porque mi querido Riki precedió en actuación a Brian Chambouleyron, trovador del siglo XXI.

Músico, cantante, actor, Chambouleyron es tan multifacético como aquellos artistas medievales y su ductilidad le permite transitar desde Carlos Gardel hasta Víctor Jara, desde el fox-trot hasta los clásicos italianos como Doménico Modugno, desde el folklore argentino hasta alguna canción francesa, país del que resulta oriundo aunque Buenos Aires es su lugar en el mundo por adopción.

Tan amable como talentoso, Chambouleyron oscila sin dificultad alguna entre los diversos géneros musicales con la seguridad descontracturada de aquellos artistas medievales, de los que resulta digno heredero. Como corolario y recuerdo adquirí el CD que compila la diversidad de sus interpretaciones y se titula Juglar: no podía ser más acertada la referencia.

Aquelarre de luna negra

AquelarreEl pasado viernes, en el cielo nocturno la presencia omnipresente de la luna se encontraba velada por la sombra de la Tierra en su parte iluminada, tornándola invisible: el fenómeno de la luna negra, en este caso precedida por la primera luna nueva del mes que aparecía como un anillo de fuego a consecuencia del eclipse solar, trajo consigo un tiempo adecuado para la introspección y la conexión con los aspectos sabios que residen en el inconsciente.

A pesar de la connotación inquietante que se ha asignado al fenómeno, lo cierto es que la luna negra es un período en el que la energía encuentra un cauce para desarrollarse y dar rienda suelta a los proyectos, los sueños y las potencialidades más recónditas, que han aguardado el momento oportuno para aflorar y comenzar a expandirse.

La luna oscura implica la relación con lo absoluto, con el aspecto oracular y sacro que requiere desapego, transmutación de los aspectos densos que necesariamente precisan dejar de lado la influencia del yo. La estructura compacta del ego no resulta compatible con la energía de esta etapa lunar, que incentiva la conexión con aspectos proféticos reencontrados en soledad o en pequeños círculos de personas, preservados de las miradas profanas.

Nosotras, reunidas en viernes de aquelarre presidido por la sabiduría de la luna oscura, cumplimos con los ritos oraculares a la luz de la candela elaborada por Ale. El contenido del acontecimiento debe permanecer velado como lo señalaban nuestras ancestras, a imagen y semejanza de la discreción característica de la luna negra.

Estela de iris

Iris Bleu & Iris BlancIris, una virgen bella dotada de alas doradas, era según consigna Homero en la Ilíada quien cumplía el rol de mensajera de los dioses, a la manera de Hermes. También era el símbolo del fin de la tormenta, la encarnación del arco iris que representaba el acuerdo entre los dioses y los seres humanos. La flor de iris fue la inspiración para el emblema adoptado por la monarquía francesa, la emblemática flor de lis.

En perfumería, las raíces de iris deben ser trituradas y destiladas al vapor para obtener una pequeña cantidad de esencia: un procedimiento complejo que explica el elevado precio de los productos que lo utilizan en su composición, para lograr la nota empolvada y seca de una violeta con tinte amaderado.

Iris Bleu & Iris Blanc de L´Occitane es una fragancia con notas corazón a puro iris azul e iris blanco, con notas de fondo de almizcle y una salida cítrica levemente perceptible. Aquí el iris azul de Grasse se fusiona con el iris blanco del Mediterráneo para sintetizar una estela persistente, exquisita y aterciopelada.

La flecha del tiempo, feria de Cymbidium, testeos coloridos

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flechaArthur Eddington, de origen británico, fue el astrónomo autor del libro publicado en el año 1928 The Nature of the Physical World, que acuñó por primera vez la expresión flecha del tiempo: tres palabras que definen el carácter irreversible e ininterrumpido del concepto tiempo, cuya dirección es el trayecto desde el pasado hacia el futuro casi sin hacer pie en el intangible presente. Con una certeza, por añadidura, que resulta casi fatal: sólo podemos medir el pasado; el futuro, en definitiva, siempre mantiene su carácter esquivo debido a la incertidumbre acerca de su efectiva extensión, condicionada por la fecha de vencimiento que los dioses han impuesto sin excepción a los mortales.

En el curso Siglo XXI: reflexiones sobre algunos conceptos que bajo la dirección de Silvia se estructura en base al poema Les pido, de Rubén León Makinistian, abordamos el concepto tiempo desde la óptica de varios autores, maestros de diversas épocas que tuvieron la generosidad necesaria para procurar aliviar nuestro camino. Todos ellos, desde Horacio hasta Tomas Tranströmer, enseñan a detenerse en el instante, a percibir la cotidianeidad del presente como un misterio y a resistir el impulso necio de la mente por controlar el futuro, cometido que por otra parte, mal que nos pese, no hemos de lograr.

Perder el tiempo, dejar que el tiempo pase, detener el tiempo, ganar tiempo, esquivar el tiempo… Desde el laberinto intrincado de la razón procuramos una y mil veces definir la variable que nos desvela con la ilusión de dominarla conjugando distintos verbos, en lugar de hacer caso a lúcidas enseñanzas que indican lo contrario: si sólo tenemos el momento presente, una síntesis perfecta de tantos instantes pasados, por qué no procurar transitarlo con conciencia plena, abiertos a aquello que nos depare el espíritu universal en este instante.

Con la alegría de contar en mi biblioteca con las enseñanzas de quien fuera a mi juicio uno de los más clarividentes autores de la historia, recurro una vez más al prólogo del I Ching que reproduce el poema que Jorge Luis Borges dedicara al Libro de las Mutaciones: «…El camino es fatal como la flecha / pero en las grietas está Dios, que acecha».

Feria de Cymbidium

cymbidiumLa orquídea Cymbidium debe  su denominación al término griego kimbe que significa barco, debido a la forma del labelo o pétalo modificado que la caracteriza, de mayor tamaño que los otros pétalos y forma irregular.

La belleza de la flor la torna en favorita para grandes ramos u ornamentos; el cultivo no presenta grandes inconvenientes porque crece hasta en los bosques frìos del Himalaya, de ahí su resistencia a los climas extremos y un período de florecimiento que se extiende desde el otoño hasta la primavera.

La ciudad ha sido sede de la Fiesta Nacional del Cymbidium y la exposición se llevó a cabo en el Centro Cultural Terminal Sur por iniciativa del Círculo Orquideófilo: una buena oportunidad para admirar los racimos de flores de colores diversos y las largas hojas que llegan a medir un metro de largo de estas portentosas exponentes de la Nturaleza.

Testeos coloridos

Natura Plant & St. IvesLa primavera trae consigo optimismo, días soleados y colores intensos que inducen a renovarse como la naturaleza. Nada mejor entonces que testear nuevos productos, dejarse llevar por sus texturas y disfrutar del efecto benéfico sobre los sentidos.

Natura ha desarrollado en la línea Plant un shampoo con extracto de semilla de girasol para quienes jugamos a cambiar los tonos de la cabellera, que preserva el color, hidrata, suaviza y tiene un aroma intenso propio de los productos de la marca.

Para procurar la renovación de la piel del rostro, propicia en la época a fin de barrer con las células muertas que el lento invierno propiciara con su paso cansino, el exfoliante de St. Ives es un clásico a esta altura del año: huele a durazno, no irrita debido al grano fino que deviene en pasta al contacto con el agua y descubre una piel lozana y tersa luego de su aplicación.

 

Carol, apuntes sobre justicia y seguridad, jabón bicolor

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CarolNuestro amigo Pablo, cinéfilo empedernido, nos visitó el último mes de agosto con su familia y mantuvimos largas conversaciones durante horas. En una de estas tertulias la recomendación entusiasta que hiciera de la película Carol nos indujo a sumergirnos en la notable cinta dirigida por Todd Haynes basada en el libro El precio de la sal. Patricia Highsmith había optado por emplear como seudónimo Claire Morgan al momento de su publicación en el año 1952.

Highsmith decidió permanecer en el anonimato aún luego del éxito masivo de su obra, porque El precio de la sal, reeditado actualmente como Carol y firmado por la fallecida autora, abordaba en épocas difíciles el devenir de un vínculo afectivo y sexual entre dos mujeres. Carol es nada menos que una historia de amor, de un amor que vence la mojigatería y los prejuicios y, a contramano de la moral imperante, no concluye de manera nefasta.

Magistralmente interpretada por Cate Blanchett, Carol es una mujer tan misteriosa como bella que se topa casualmente con Therese en la piel de Rooney Mara, quien se aburre entre las vidrieras de la tienda donde trabaja como vendedora; cuando Carol la aborda para comprar un regalo navideño para su pequeña hija se produce una corriente de atracción que ha de unirlas pese a las estereotipadas normas sociales que rigen la época. Mientras Blanchett desborda elegancia y sensualidad, Mara encarna a una joven frágil y tímida: la atracción entre ambas se torna vívida pese al enfoque lento de la cámara de Haynes, que no resulta denso debido a la belleza audiovisual desplegada en contraposición.

Carol y Therese se lanzan a vivir el amor que las une, y en cada secuencia se percibe el cambio que el sentimiento va generando en ambas mujeres: la experimentada Carol se torna vulnerable ante la ternura de Therese, en tanto que esta última se fortalece a partir de la relación, siendo la escena final toda una declaración de principios en este sentido. No obstante y pese al tiempo transcurrido desde la publicación de El precio de la sal, en Carol subyace una certeza: los estereotipos construídos desde el autoritarismo y la intolerancia aún se encuentran, lamentablemente, vigentes.

La fotografía corresponde a la imagen publicitaria de la película.

Apuntes sobre justicia y seguridad

Seguridad y JusticiaFui invitada el pasado viernes a la presentación del libro Seguridad y Justicia: Argentina a contramano del mundo, que se llevó a cabo en el Colegio de Abogados de la ciudad. Sin perjuicio del agradecimiento por el obsequio del ejemplar en razón de la amabilidad del autor, lectura en la que aún no me he sumergido, el evento en cuestión disparó algunas reflexiones respecto de la percepción actual de conceptos como los abordados.

Los esenios fueron depositarios de una sabiduría arcana, producto del conocimiento de los misterios que cultivaban con tesón y disciplina. La certeza de la finitud de la vida y del carácter efímero de la existencia los impulsaba a no perder el tiempo, a procurar el camino de la iluminación sin detenerse en las contingencias cotidianas, porque la gnosis o conocimiento era revelada a cada ser humano a través del acceso introspectivo a la chispa divina que existía en su interior.

Los esenios eran dualistas: la materia, en oposición al espíritu, era efímera y en consecuencia temporal; el espíritu contenía en sí mismo la posibilidad de redención a partir del conocimiento de las verdades fundantes respecto de la propia naturaleza. Un esenio pondría en crisis conceptos como «justicia» y «seguridad», porque en definitiva sentencias, penas y opinión pública resultan contingencias inherentes al mundo actual, tan disímiles como contrapuestas en razón de las sociedades en las que se originan.

Las propuestas y conclusiones del trabajo presentado por el autor, más allá del acierto en cuanto a determinados abordajes, proponen soluciones para paliar situaciones que reflejan en el aspecto externo una masa crítica construída desde el interior de las personas que la componen. Los esenios nos advirtieron acerca de interpretación de la frase bíblica que impulsa a dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios: enfocar sólo la mirada en el César y los suyos y apegarse, en consecuencia, al carácter efímero de la materia, puede resultar en devaneos inconsistentes respecto del trabajo personal que nos ha sido encomendado.

La fotografía corresponde a la imagen publicitaria del evento.

Jabón bicolor

Jabón PanambíEn el centro comercial ubicado en la cumbre de Sierra de los Padres se pueden encontrar artesanías, joyas, indumentaria, gastronomía y jabones naturales elaborados por Panambí.

Panambí es una empresa que se expandió poco a poco, al ritmo de una producción basada en la calidad y el concepto artesanal. Elementos orgánicos y esenciales se fusionan para dotar a cada jabón de aromas diversos y componentes naturales, que dan como resultado una combinación tan agradable como beneficiosa para la piel.

Cada paseo por el pulmón natural cercano a la ciudad constituído por esta cadena serrana constituye una oportunidad para disfrutar, concentrarse en la naturaleza y retornar a casa con una buena dotación de jabones artesanales: aromáticos, terapéuticos y saludables, resultan una opción colorida y exenta de contenidos químicos.

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