Museo para armar, gratificantes momentos, texturas sanadoras

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Museo para armarEn su libro 62 Modelo para armar, Julio Cortázar se apartó de la narrativa tradicional para dar a los lectores la posibilidad de imaginar la trama a partir de fragmentos sueltos, que serían compilados a gusto de cada uno. Los escenarios transcurren en diversas ciudades, los idiomas se multiplican y los espacios en blanco se alternan con la discontinuidad en el espacio y el tiempo en la obra más transgresora del inolvidable escritor.

El libro fue ilustrado por Xul Solar, artista y amigo entrañable de Jorge Luis Borges. Los tres autores se caracterizan por una profusa creatividad que los llevó a concebir universos imaginarios y experimentales, disparadores de sueños para las personas que se sumergieron en sus obras. El alma de Cortázar, Borges y Solar está presente en la última exposición del Museo de Arte Contemporáneo: Incorporaciones. Museo para armar.

El museo citadino fue concebido con una impronta contemporánea diferente a aquellos tradicionales, a la manera de André Malraux cuando en 1947 llamó Museo imaginario al reservorio de fotografías que reuniría las más significativas de todos los tiempos, interrelacionadas entre sí. Con los límites que implica una construcción similar en un ámbito estático, se ha procurado entablar un diálogo con los visitantes en cada una de las exposiciones que tuvieron lugar desde su inauguración, a fin de construir una trama conjunta entre el artista y el receptor de su creación.

Incorporaciones nuclea nuevas obras que reflejan el espíritu del museo y se adunan a aquellas que forman parte de la colección permanente. Sin recorrido prefijado invita al visitante a interactuar desde su perspectiva personal, que de esta manera  completa y complementa la exposición. Economía de cristal, de Diana Aisenberg, enhebra bijouterie, cuentas, pequeñas herencias y todos aquellos trocitos de historias que fueron donados para la construcción de la pieza que preanuncia la exposición.

Momentos inolvidables

CumpleañosHay eventos que resultan determinantes en la vida de las personas, sea por tradición, sea por elección de quien los protagoniza. Uno de estos momentos es sin dudas el cumpleaños, fecha en la que se amalgaman sentimientos y sensaciones tan diferentes como seres humanos existen.

Este año mi momento anual estaba fechado en el almanaque un día martes, así que cualquier festejo debía contemplar la necesidad de tener en cuenta la dinámica de un día laborable y la armonización de diversos grupos de personas. Y así, opté por no tener un plan predeterminado y se fueron desarrollando reuniones en diversos días y horarios.

Un almuerzo en el hotel Sainte Jeanne con amigas del alma que se extendió hasta entrada la tarde, una cena unos días más tarde en un restaurante mexicano y la reunión familiar durante el fin de semana fueron los eventos que acompañaron la llegada de mi nuevo año, que como todos los comienzos traerá consigo experiencias mágicas para descubrir y atesorar.

Mientras tanto, vaya mi agradecimiento por los momentos inolvidables que transcurrieron en compañía de personas queridas, por la cantidad de obsequios recibidos y por los buenos deseos, que retribuyo una vez más con la intención de que se extiendan hacia todos los seres de este bendito Universo.

Texturas sanadoras

MíesEn la sabana africana un árbol crece hasta alcanzar los quince metros de altura. Vitellaria paradoxa es su nombre científico; los nativos, con su sabiduría ancestral, le llaman karité, que significa árbol de mantequilla, ya que de su fruto se obtiene una sustancia untuosa con altísimo poder hidratante.

Míes ha concebido una barra en forma de cono llamada Cleo que contiene manteca de karité fusionada con manteca de cacao. Puede utilizarse debajo de la ducha, derretir un pedacito bajo el agua para emplearla en un baño de inmersión o bien frotarla sobre el cuerpo al terminar el aseo diario. En este caso he testeado la versión Flower Power, enriquecida con aceites esenciales de camelia y rosa mosqueta que añaden un toque perfumado a sus propiedades.

El aceite Todo me resbala de la misma marca, elaborado en base a tintura de árnica, resulta un bálsamo para aquellas zonas del cuerpo que sufren las contracturas que trae aparejada la vida diaria. Hematomas y dolores musculares también se verán mitigados debido a los aceites de oliva, jojoba y ricino que combinados con té verde resultan antiinflamatorios y reparadores.

Paseo Aldrey, muestra su cun dun, Mujer reclinada

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Auditorio Paseo AldreyDespués de más de un año de construcción y no pocas controversias se ha inaugurado Paseo Aldrey, el nuevo centro comercial de la ciudad. Cerca de 50.000 metros cuadrados cubiertos ocupan el espacio rectangular de 100 metros de ancho por 200 de largo en el que se encontraba la vieja Terminal de ómnibus, cuyo magnífico edificio principal que data del año 1910 ha sido reciclado y rescatado del abandono y la desidia.

El empresario Florencio Aldrey Iglesias, dueño entre otros emprendimientos de varios medios de comunicación y diversos hoteles, ha sido el alma mater del megaproyecto que ha cambiado la imagen de esta zona citadina. Entre otras notorias diferencias la obra ha producido la apertura de la calle Rawson, cerrada al tránsito peatonal y vehicular debido a la estructura del viejo edificio hoy demolido.

La antigua Terminal ha sido puesta en valor y hoy es un espacio cultural en el que se puede disfrutar de una muestra artìstica; asimismo la estructura es propicia para las futuras conferencias que se llevarán a cabo en las salas luminosas destinadas a tal fin, con capacidad para 1200 personas. Todo el edificio conserva la estructura original, con altos techos y molduras de hierro así como la tradicional torre en la que se emplaza el reloj, cuyas agujas comenzaron a girar nuevamente luego de años de deterioro e inmovilidad.

El diseño se desmarca de la concepción tradicional del shopping debido a la amplitud interna y a la luz natural que proviene de los ventanales y de las dos plazas secas, que se constituyen así como espacios autónomos de paseo y disfrute de los visitantes. Cuenta con un centenar de locales comerciales distribuídos en dos plantas, amplia oferta gastronómica y el último piso dedicado a las seis salas de cine donde tuvo lugar el Festival Internacional 2015, una de ellas con un sistema especial de sonido que la convierte en la tercera en el país con esta característica.

Más allá de las opiniones respecto del acierto en cuanto a su denominación, lo cierto es que el Paseo Aldrey ha sido un motor impulsor para la construcción y el comercio y se erige como un atractivo indudable para las personas locales y foráneas que transitan por sus espacios aguardando, con interés renovado, las futuras expresiones culturales que se llevarán a cabo en el confortable Auditorio.

Muestra su cun dun

Benjamin AitalaLa primera muestra artística que engalana el edificio de la vieja Terminal se titula su cun dun y la organización pertenece a la galería MOTP. Propone detenerse en los matices antes que en las formas, darle importancia al devenir antes que a las conclusiones y experimentar el arte como una transición hacia un espacio íntimo de disfrute.

MOTP se dedica al arte contemporáneo y selecciona no solamente los artistas que devienen en expositores sino también las obras entre sus producciones que los representan cabalmente. Con la premisa cierta de que la obra de arte es un bien cultural y la perspectiva de un mercado antes enfocado a grandes coleccionistas, que se ha abierto a pequeños compradores debido a la tendencia a realzar espacios públicos y privados, ha retomado la comercialización luego de una pausa de diez años.

Entre todas las creaciones que se exponen actualmente en el nuevo espacio cultural de la ciudad, estas fusiones de acrílico y óleo sobre tela de Benjamín Aitala transmiten con sus expresiones coloridas esperanza y alegría e impulsan a practicar la bondad para cosechar luz y belleza. Un mensaje para receptar con todos los sentidos en estos tiempos turbulentos y contribuir a despejar la oscuridad, como el brillante rayo luminoso que se filtró en esta fotografía.

Mujer reclinada

Mujer reclinadaFernando Botero es el pintor y escultor colombiano que ha trascendido con su obra a nivel internacional, a través de la expresividad de sus creaciones que se caracterizan por los volúmenes exagerados y el mensaje humano que encierran.

Sus monumentales esculturas de bronce han trascendido las fronteras desde aquel lejano 1977, cuando el Grand Palais parisino se rindió ante el artista y determinó su proyección internacional.

Argentina cuenta ahora entre su patrimonio cultural con dos obras del colombiano: «Torso masculino» en el Parque Thays de Buenos Aires, y «Mujer reclinada», en la plaza cívica custodiada por la torre del reloj de la vieja Terminal, que desde su lugar de emplazamiento contempla el nuevo espacio en el que ha sido alojada, en esta ciudad.

Misericordia, aquelarre primaveral, nostalgias de Nueva York

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Espíritu SantoCon raíces tanto en el vocablo griego é-le-os como en el hebreo ra-jamím, la misericordia es  una práctica compasiva que impulsa a tender una mano a quienes padecen para aliviar su sufrimiento, así como un atributo de la divinidad propio de su amor infinito hacia todos los seres. En la acepción latina deriva del latín misere cordis ia y alude al corazón solidario que se conduele con la necesidad ajena.

En hebreo ra-jam es un verbo cuyo significado podría traducirse como «sentir amor entrañable» o «ser compasivo»; raham se refiere a entraña o seno materno y pone de manifiesto la cualidad inherente al amor maternal que resulta ilimitado, compasivo y sanador en sí mismo. La misericordia impulsa a expandir ese amor hacia el prójimo cuando se presente la necesidad, para aliviar de alguna manera el sufrimiento ajeno.

Un día antes del atentado que vistió de luto a París un niño de tres años llamado Haldar Mustafa resultó víctima de la explosión en el centro comercial del barrio Burj al Barajne, en el Líbano. Su rostro inocente parcialmente vendado mereció alguna dedicatoria en algún periódico, a posteriori de la masacre en la capital francesa. También este ataque había sido reivindicado vía web por el grupo yihadista EI.

Me atrevo a afirmar que desconocemos la mayoría de las causas y consecuencias de las decisiones de los poderosos, que impactan en niños como Haldar o en adultos como los que perdieron la vida en París por la barbarie que implica cualquier acción de esta naturaleza. Como contrapartida los bombardeos franceses a Siria se han  profundizado aún más: ciudades como Raqqa, próximas a un campo de entrenamiento terrorista según la información circulante, habrán sufrido con la intervención gala daños colaterales cuya cifra probablemente no será difundida.

El correlato de todas las acciones bélicas, cualquiera sea su origen o expresión, es el dolor. Dolor por los muertos, dolor por los huérfanos, dolor por los heridos, dolor por los pueblos que suman karma a su historia ancestral, que en algún momento debe saldarse en las cuentas del Universo. A los demás, testigos mudos y prescindibles en el tablero de los gobernantes del mundo, sólo nos queda contribuir desde nuestro lugar de la manera que podamos para llevar una dosis de consuelo desde el pensamiento, la meditación o la oración a un mundo que no tiene por qué disgregarse en la oscuridad que implican la desigualdad y la sinrazón.

Mercy Songs es un compilado de mantras tibetanos, cantos védicos e himnos cristianos entonados por la voz de Mercedes Bahleda, que invita a meditar con un sentimiento de misericordia hacia todo el género humano. Con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta pero también con la certeza de que la energía positiva del amor forma redes intangibles que atraviesan distancias, brindemos compasión, solidaridad y afecto a tantas víctimas del lado sombrío de la naturaleza humana.

Aquelarre primaveral

Vela de AleViernes 13 en la ciudad, noche de brujas para los círculos esotéricos, noche también de resonancias lejanas y terribles que remiten al año 1307, cuando Felipe IV de Francia ordenó la disolución de la Orden del Temple así como la tortura y posterior ajusticiamiento en la hoguera de sus integrantes.

Para nosotras, el último viernes 13 fue tiempo de aquelarre en casa de Ale, aguardado con gran expectación por cuanto hacía casi un mes que no estábamos juntas. Ausencia con aviso de Adriana por jornada académica en otra ciudad y de Apre por motivos diversos, así que nos abocamos con Ale y Marcela a disgregar los acontecimientos de las últimas semanas, beber el cocktail de pomelo preparado por la anfitriona y disfrutar de un delicioso salmón con vegetales.

Sin prisa y sin pausa los periplos, los últimos acontecimientos mundiales, las perspectivas del país ante las próximas elecciones y las circunstancias personales de cada una fueron transitando por la conversación, hasta que llegó el momento del café y de las respectivas consultas a los hados del destino para que nos guíen acerca de la vibración energética prevaleciente en cada una.

Largamente transcurrida la hora de Walpurgis nos despedimos hasta el próximo encuentro, reconfortadas por el efecto sanador que ejerce una reunión de amigas: intangible, benefactor, su resonancia positiva se extiende en el tiempo y en el espacio como una red de permanente protección.

Nostalgias de Nueva York

Staybridge SuitesAl contrario de lo que afirma mi muy querido Joaquín Sabina, procuro volver a los lugares en los que he sido feliz. El placer de redescubrir las mismas calles, los mismos espacios verdes, aquel museo que nos introdujo en la belleza de determinada creación artística…Mientras tanto, la nostalgia se desata sin avisar cuando algún detalle nos remonta a aquellos sitios inolvidables en la historia de nuestras vidas.

Nueva York está aún latente en mi corazón, tal vez porque recién ahora hay tiempo suficiente para meditar, rememorar y atesorar. Y los recuerdos me transportan a aquellos días en los que Staybridge Suites fue nuestro remanso luego de tantas jornadas agotadoras, en las que la ciudad se había apoderado de nosotros y nos costaba despedirnos de su seducción para descansar.

Y entonces el placer reparador de una ducha nocturna se complementaba con los amenities que nos esperaban en el cuarto de baño, y era tiempo de descanso hasta el día siguiente en el que Nueva York nos sorprendía, resplandeciente en su diversidad, una vez más.

Oya, de blogs y premios XXXIV, testeos lustrosos

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Vela de OyaCuando los mercaderes de la muerte devastaban las costas africanas, los seres humanos trasladados como mercancía al continente americano trajeron consigo su religión y los mitos de sus ancestros. Así fue como el culto a los orishás, los dioses de los yorubas, se expandió junto con los esclavos por Brasil, Haití, Cuba y Nueva Orleans, siendo absorbido parcialmente por el sincretismo con las religiones dominantes.

Oya, la poderosa diosa guerrera de la tormenta, el trueno y el relámpago, es la deidad que encarna entre los yorubas el esplendor de la naturaleza, la reina de los nueve estuarios del río Nigeria. Para evitar castigos y muerte en nombre de la religión los esclavos continuaron rindiéndole tributo en las imágenes de Santa Teresa o Santa Bárbara; tal como esta última, porta una espada en su mano izquierda como símbolo de los cortes necesarios para avanzar, utilizada para eliminar de raíz los resabios vetustos a fin de posibilitar la evolución que implica todo cambio.

El machete y la Luna oscura son los símbolos de Oya, que se revela a quien le rinde honores en su aspecto de justiciera del alma. Las crisis, los momentos inquietantes que todos experimentamos durante el transcurso de nuestras vidas, impulsan los cambios profundos y las modificaciones requeridas para que los nuevos aspectos se manifiesten en todo su esplendor.

Oya, de largos cabellos castaños ondulados, personifica a una aguerrida deidad femenina que desata tormentas para iluminar con el relámpago las zonas anquilosadas de la naturaleza humana. Como sucede con cualquier contingencia el efecto suele ser devastador en principio, pero a la tempestad le sucede un período de calma que nos permite valorar el efecto positivo del cambio en nuestras vidas. No se avanza sin intrepidez, parece decirnos Osha con su envidiable espíritu de lucha, antítesis de la cómoda molicie que nos impide evolucionar.

De blogs y premios XXXIV

Liebster AwardXavier, el autor de Anecdotario de una vida inútil pero divertida, ha distinguido este blog con el premio Liebster Award desde el rincón soleado de Cancún en el lejano mes de marzo. Allí transcurre su existencia frente al mar turquesa del Caribe y el afán por las letras, como podrá comprobar el visitante que dé una vuelta por su hogar virtual.

Agradezco tardíamente su amabilidad y he de cumplir con las reglas al respecto, que en este caso implican hacer una breve reseña del blog del que proviene, nominar a su vez a tres blogs y notificarlos respectivamente y responder las diez preguntas fomuladas.

En cuanto a las preguntas:

  1. ¿Dónde te gustaría vivir? Donde vivo, en mi ciudad. Pero si fuera necesario partir, elegiría Nueva York para transcurrir la existencia.
  2. ¿Algún lugar especial? Mi casa, el templo exterior que refleja mi interior.
  3. ¿Momentos o recuerdos? Ambos se entrelazan, un momento de hoy es un recuerdo de mañana.
  4. ¿Escenas de película o escenas reales? Las escenas de la película que es mi propia vida.
  5. ¿Té o café? Por la mañana un buen café con leche, por la noche té de menta o verde o frutado o…
  6. ¿Momento preferido del día? Depende del día, puede ser el desayuno o la calma nocturna o una cena con amigas o un paseo con mi hijo o un viaje con Juan…tantos.
  7. ¿Momento más relajante? Algún martes o viernes cuando floto luego de 180 minutos de yoga.
  8. ¿Momento de más actividad? Cualquier salida a trotar por la costa de la ciudad, mientras el cuerpo transpira y las pulsaciones se elevan.
  9. ¿Lector electrónico o libro? Libro, sin dudas, para releer y subrayar y atesorar.
  10. ¿Qué libros te gustaría leer? Tantos, todos los que pueda…Por ahora, El libro de la vida de Deborah Harkness, El cisne negro, de Nassim Nicholas Taleb, La Segunda Venida de Cristo de Paramahansa Yogananda, Los enigmas de la filosofía de Rudolf Steiner…Todos están ahí, en mi biblioteca, aguardándome junto a otros tesoros que no he descubierto todavía.

Y los blogs elegidos en esta oportunidad son:

  1. Vivimetalium: un ámbito profundamente humano desde Brasil

2. Esperanza eescribe: prosa y poesía, desde su faro.

3. Q.M.: es escritor, narrador, lector y admirador de Irlanda y los celtas.

Gracias a los tres por encontrarnos en la blogósfera.

Testeos lustrosos

The Body Shop & ReinoCon la llegada de la primavera al hemisferio austral comienzan los días cálidos y prolongados y las noches templadas, así como retornan las actividades al aire libre limitadas ante las inclemencias temporales. Tiempos de lucir piel y, correlativamente, de nutrir y cuidar nuestro órgano más extenso para evitar consecuencias drásticas al final del verano.

Con esta perspectiva por delante he estrenado el jabón Proteínas de Seda de la marca Reino, con una composición que se caracteriza por los aminoácidos que otorgan nutrición y suavidad y un dejo ligeramente avainillado que perfuma delicadamente la piel. El set que contiene dos pastillas perfectas y aromáticas arribó a mis manos gracias a mi mamá.

Para las manos he optado por Strawberry Hand Cream de la clásica The Body Shop, de textura liviana pero sumamente hidratante, ideal para tener a mano en la cartera o en un cajón del escritorio dado el tamaño del envase, concebido para viajes y traslados. La imagen de Frida, concebida por la imaginación desbordante de Sebastián Prieto, preside mi cuarto de baño por gentileza de Marcela.

En Bariloche, el Centro Cívico, el bosque de Moma

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BarilocheEl ritmo vertiginoso de estos tiempos se potencia para que la misión que venimos a desempeñar, sea la que sea, pueda llevarse a cabo en plenitud. En mi caso al arribar a mi hogar casi no llegué a desempacar, ya que dos días después por motivos laborales abordé primero un autobus nocturno a la capital para alcanzar el avión de la mañana hacia Bariloche, casi el otro extremo del continente americano respecto de la caleidoscópica Nueva York.

San Carlos de Bariloche es una localidad turística situada en la provincia de Río Negro, en la Patagonia argentina. Destino tradicional de locales y foráneos por su belleza natural, el esquí es el deporte característico de Bariloche en razón de una geografía que incluye la calma azul turquesa del lago Nahuel Huapi y los picos nevados de la cordillera que se avistan desde la ciudad. En vacaciones de invierno los egresados celebran el fin del ciclo escolar con un viaje, en el que resulta destino favorito desde siempre.

Aborígenes puelches, mapuches y araucanos habitaban estas tierras heladas y bellísimas que renacen al calor del sol del verano. Algunos misioneros chilenos se animaban a cruzar la cortina maciza de los Andes y luego comenzaron a llegar los primeros colonos, entre ellos Carlos Wiederhold Piwonka, a quien debe la ciudad su nombre de pila. Pero la arquitectura citadina, construcciones de madera tipo alpino, obedece a la influencia de los inmigrantes de origen germano que arribaron desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

Desde cualquier punto de la ciudad se disfruta de la vista majestuosa del lago con las montañas como marco que invitan a perder la mirada en el paisaje, aún si la visita a Bariloche no obedece a motivos turísticos y en consecuencia el tiempo de disfrute debe ser medido en pos de las obligaciones. Afortunadamente durante los tres días que pasé en este pequeño paraíso simplemente me bastaba con abrir los ojos por la mañana: la fotografía tomada desde la ventana de mi cuarto de hotel refleja el Nahuel Huapi en todo su esplendor.

El Centro Cívico

Centro CívicoEl Centro Cívico de Bariloche se distingue por un estilo arquitectónico propio y está compuesto por un conjunto de edificios proyectados por el arquitecto Ernesto de Estrada, que tuvo en mira conectar las construcciones con el lago a fin de potenciar la belleza natural de la ciudad.

Declarado Monumento Histórico Nacional en 1987, las dos arcadas sitas frente a la plaza en el edificio donde tiene su sede el Museo de la Patagonia Francisco P. Moreno desembocan en la calle Bartolomé Mitre, arteria comercial que nuclea la vida política y comercial. Frente al Nahuel Huapi, la Municipalidad ostenta el enorme reloj que marca las 12 y las 18 horas con el indio, el misionero, el conquistador y el colono, los antepasados de los actuales habitantes de la ciudad.

La tradición gastronómica de Bariloche incluye a familias especialistas en la elaboración del chocolate en todas sus versiones: blanco, negro, con pasas, con dulce de leche, con nueces, en rama…En Rapa Nui los descendientes de Aldo Fenoglio continúan la tradición de aquel hombre al que la guerra expulsó de su Italia natal junto con su esposa Inés, con quien se radicó en la Patagonia munido de las recetas familiares. Su hijo Diego no sólo continuó con el legado paterno sino que expandió la empresa hoy a cargo de los nietos de don Aldo con un local donde las tortas, los alfajores y los helados hacen las delicias de todos los comensales.

El bosque de Moma

Bosque de Moma Pese a los compromisos laborales es bueno hacerse un tiempo para disfrutar con los afectos: un par de horas son suficientes para compartir vivencias con aquellas personas que forman por historia parte de nuestra vida.

Moma sabía de mi llegada a la ciudad y el último día nos encontramos en Rapa Nui para tomar un café y hablar de nuestros últimos meses, nuestros hijos y nuestras existencias; en su caso se encontraba con la expectación previa a una nueva exposición. A media tarde nos trasladamos a su hogar, un cálido rincón en el que las manos de José dieron forma a varios muebles en tanto que el amor de Moma por la naturaleza se refleja en el espacio exterior.

El terreno en el que se encuentra la casa se pierde hacia la montaña en un despliegue de colores verdes y tierra que serena el alma, donde Moma encuentra la calma que precisa para desplegar su potencial artístico. Las especies arbóreas y las plantas que se elevan hacia el cielo fueron plantadas con sus propias manos y devuelven los cuidados recibidos con creces, conformando un pequeño bosque en el que perderse, un lugar fuera del tiempo para escuchar el silencio y respirar paz.

The Cloisters, Staten Island, One World Trade Center

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The CloistersEl Met cuenta con una extensión ubicada en la parte norte de Manhattan a la que se puede acceder al abonar la entrada al museo principal, un verdadero templo dedicado al arte y la arquitectura medieval: The Cloisters. Está situado en Ford Tyron Park con una impresionante vista al río Hudson y alejado del circuito turístico clásico; vale la pena dedicarle unas horas debido a los tesoros que depara su interior, cuyas galerías abiertas y techadas remiten a los antiguos claustros de conventos y abadías.

Para llegar hay que atravesar la ciudad así que una mañana soleada nos dirigimos a las proximidades del Madison Square Garden para abordar el autobus M4, recorrer la extensión de Madison Avenue hasta el norte del Central Park y arribar a Harlem. El paseo es muy agradable, sobre todo porque se puede contemplar el ritmo frenético citadino desde la comodidad de un asiento, que en nuestro caso concluyó antes de tiempo porque por alguna razón desconocida el conductor finalizó el trayecto antes de lo esperado. Así que debimos buscar la parada siguiente y abordar otro bus como otros viajeros que miraban el mapa del recorrido al igual que nosotros, en busca de una respuesta que nunca obtuvimos.

Finalmente llegamos a destino y sólo contemplar el edificio inmerso en la paz de los jardines, con el mismo aire recoleto de un convento, justificó con creces las casi dos horas invertidas para llegar. La construcción no remite a abadías medievales francesas y españolas, sino que se trata de elementos arquitectónicos originales de los siglos XII al XIV que fueron desmontados pieza a pieza y trasladados a Nueva York, constituyendo el único museo de arte medieval del país.

Aproximadamente cinco mil obras de los siglos XII al XIV se exhiben en este encantador lugar: esculturas, manuscritos, tallas, esmaltes, marfiles y una colección de tapices entre los que se cuenta The Unicorn in Captivity tejido en lana y seda, que fuera donado como otras piezas artísticas que integran el acervo cultural del museo, así como el terreno en que se emplaza, por John Rockefeller.

Párrafo aparte merecen los jardines enmarcados por los claustros diseñados con pautas hortícolas de antiguos tratados, para recrear los espacios abiertos característicos de los monasterios. Hay un pequeño herbolario y se han plantado especies del Medioevo, así como flores que empleaban los artesanos para elaborar la tintura empleada en los tapices; de hecho, algunas de ellas se pueden observar en las imágenes recreadas en los dedicados al mítico Unicornio.

Una sola observación antes de emprender la ruta para no repetir nuestra improvisación, ya que obnubilados ante la perspectiva de conocer este museo olvidamos todo lo relativo a la humana costumbre de la alimentación y el único café con que cuenta estaba cerrado, por lo tanto nuestro almuerzo fue casi una cena al regreso porque no hay comercios en los alrededores cercanos. Aún así la atmósfera calma y silenciosa del lugar nos envolvió, y no nos retiramos hasta explorar cada rincón de este mágico lugar de Nueva York.

Staten Island

Staten IslandDesde Whitehall Ferry Terminal, ubicada en el extremo de Wall Street, que mantiene una frecuencia permanente hacia Staten Island cada media hora, es posible abordar la pequeña embarcación que además es gratuita y disfrutar de una vista maravillosa desde cubierta o bien ubicado en la sala interior.

A poco de partir las inmensas siluetas de los rascacielos comienzan a dibujarse en el horizonte y la Estatua de la Libertad se perfila en todo su esplendor; un poco más allá aparece Ellis Island, habitada originariamente por tribus indias hasta que, luego de la colonización, fue adquirida en el año 1770 por Samuel Ellis.

En poco menos de treinta minutos se produce el arribo al puerto de Staten Island y aunque por lo general los turistas emprenden la vuelta inmediatamente, nosotros optamos por recorrer el centro histórico, tomar un café, conversar animadamente con sus amables propietarias y visitar la pequeña biblioteca pública antes de retornar a Manhattan.

Cabe destacar que, aún cuando no lo visitamos, la isla alberga el Jacques Marchais Museum of Tibetan Art, que cuenta con la colección de arte más grande fuera del Tibet. La próxima vez, nos prometimos programar la visita con tiempo suficiente para abordar el autobus al bajar del ferry y recorrer los aproximadamente veinte minutos que requiere el viaje, a fin de explorar este centro cultural fundado por la visionaria mujer al que debe su nombre.

One World Trade Center

One World Trade CenterLa catástrofe ocurrida el 11 de septiembre de 2001 ha marcado a fuego la historia de Estados Unidos. El atentado terrorista a las Torres Gemelas dejó dos profundos surcos dolorosos en la que a partir de entonces fue denominada Zona Cero, donde antes se asentaba el complejo conocido como World Trade Center, en el extremo sur de Manhattan.

El inmenso rascacielos que se ha levantado en reemplazo de las emblemáticas torres es el primero de los proyectados, actualmente el más alto de la ciudad. Se denomina One World Trade Center, mide 541 metros y es el séptimo en longitud del mundo; el gigante se yergue, a la manera de un guardián, sobre National September 11 Memorial, emplazado en los enormes huecos que alojaban los dos edificios que fueran blanco del ataque.

El sitio donde se respira el dolor erigido en homenaje a las víctimas incluye una zona arbolada y dos piscinas que se alimentan de agua proveniente de enormes cascadas; las piscinas se encuentran cimentadas sobre inmensas plataformas de bronce donde se han grabado los nombres de los muertos, una escalofriante cifra superior a 3.000. El conjunto total ocupa aproximadamente la mitad de la superficie del World Trade Center original y recuerda sin estridencias, en el marco verde delineado por más de 400 árboles, una tragedia cuyas consecuencias aún no han sido dimensionadas por la historia.

Todas las fotografías resultan mérito de Juan.

Misa gospel en Harlem, St. John The Divine, Strawberry Fields

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Gospel in HarlemUna de las vivencias más intensas que se pueden experimentar en Nueva York es la concurrencia a una misa gospel en Harlem. El vocablo, del anglosajón godspel, significa palabra de Dios y se refiere a la música que comenzó a interpretarse en las iglesias afroamericanas en el siglo XVIII a partir de los denominados «espirituales negros», ya que remite al sufrimiento de los esclavos brutalmente arrancados de su tierra y convertidos al cristianismo, que trajeron consigo un un estilo musical propio.

Coros y percusión son característicos del gospel, que fue incorporando a partir de la evangelización la palabra de Cristo, fuente de esperanza para la vida de quienes vivían bajo miserables condiciones impuestas por sus amos. La separación impuesta durante muchos años entre blancos y negros potenció el estilo gospel en las iglesias de los descendientes africanos, que hoy convoca a turistas de todo el mundo los domingos por la mañana para asistir a esta hermosa interpretación de los himnos metodistas.

Hay varios templos en Harlem y se puede contratar un tour o buscar información en la web y concurrir por cuenta propia, procurando arribar puntualmente para no irrumpir durante el servicio. Nosotros optamos por llegar en metro a Malcolm X  Boulevard cerca de las 10,30 horas, para aguardar hasta las 11 en que se abrieron las puertas de Ebenezer Gospel Tabernacle  y el pastor nos dio la bienvenida, con especial interés acerca de los países de procedencia de cada uno.

La misa transcurre entre los sermones y la interpretación del coro, con un ritmo tan conmovedor como vital que se acompaña con palmas y muy pronto induce al movimiento del cuerpo. A los pocos minutos de iniciada la ceremonia estábamos todos de pie cantando, siguiendo en las pantallas situadas a los costados del altar la letra de cada himno entonado por las feligresas. Luego varias mujeres de la comunidad leyeron pasajes de la Biblia con reflexiones posteriores, nuevamente hubo cantos y palmas y el sermón principal estuvo a cargo de la hermana Hildred Thomass, una inteligente mujer de edad madura que elaboró una profunda disquisición acerca de las etapas de la vida, la necesidad de encontrar a Dios en el corazón, el poder de la palabra y la concepción de la Creación o Espíritu como femenina o masculino sin distinciones.

Casi dos horas y media duró la ceremonia en la que se podía percibir una energía vibrante y armónica; al retirarnos partimos con el alma elevada y profundamente agradecidos: sin dudas que la asistencia a una misa gospel es una experiencia intensa, profunda e inolvidable para todo viajero que visite esta ciudad.

St. John The Divine

Saint John the DivineEl templo anglicano más grande del mundo se encuentra en Harlem y su construcción fue iniciada en el año 1892, de ahí que resulta conocida como «la incompleta» o «la inacabada». Lo cierto es que St. John The Divine es una impresionante catedral que además de una estructura interior manifiestamente imponente, posee bellísimos jardines ornamentados con estatuas, silenciosos y calmos.

Los vaivenes que demoraron más de cien años su construcción son tan diversos como increíbles. Al principio fue una variación en el estilo, originalmente neoromántico-bizantino y luego neogótico a partir de la primera década del siglo XX, luego las dos guerras mundiales determinaron interrupciones y retrasos y a principios del siglo XXI un gran incendio la mantuvo cerrada durante siete años; a la fecha continúa en restauración sin haber sido terminada.

La arquiitectura gótica, el altar, el coro, los vitrales magníficos en los que la luz se filtra y despliega por la enorme estructura invitan a recorrer el interior en silencio para disfrutar de cada detalle, ya que las tallas de las piedras fueron realizadas por artesanos de Harlem siguiendo los antiguos métodos empleados durante la Edad Media en Europa. En la visita a los jardines se puede apreciar la soberbia Fuente de la Paz, que recrea la lucha entre el Bien y el Mal en las figuras del arcángel San Miguel y Satanás; en suma, St. John The Divine constituye otro sitio de visita obligada en Nueva York.

Strawberry Fields

Strawberry FieldsEl enorme pulmón verde del Central Park es el segundo hogar de los neoyorkinos que pasean, se reúnen, descansan, comen y trotan en sus senderos arbolados o alrededor de la laguna Jackeline Kennedy Onassis, llamada así en honor a una de sus más acérrimas defensoras. Hay espectáculos, zoológico, restaurantes y en épocas frías se arma la infaltable pista de patinaje sobre hielo; si bien es muy extenso existen opciones como recorrerlo en bicicleta o, en aras de preservar las piernas, alquilar un mateo para contemplar sus recovecos sin agotarse en exceso.

Nosotros optamos por caminar día tras día munidos de un plano para no extraviarnos, aún así no lo logramos y más de una vez dimos vueltas en redondo entre sus recovecos. El día que visitamos el lado oeste llegamos hasta el American Museum of Natural History para conocer la famosa sala dedicada a los dinosaurios y dimos una vuelta por el espacio destinado al sistema solar; habíamos arribado al promediar la tarde y ante el cierre inminente nos dirigimos hacia Strawberry Fields, el lugar que la ciudad de Nueva York dedicó en pleno Central Park a John Lennon.

Al caminar por West Side se pueden admirar edificios soberbios y macizos, como San Remo donde residía Rita Hayworth, o The Majestic, elegido por mafiosos de fuste como Lucky Luciano y Frank Costello en otras épocas. Pero el más famoso sin dudas de esta zona de la ciudad es The Dakota, donde Roman Polanski filmó las escenas inquietantes de Rosemary´s baby, desatando según algunas opiniones fuerzas extrañas que incidieron en el trágico final de su esposa Sharon Tate.

Uno de los departamentos de The Dakota era el hogar de John Lennon, donde vivía junto a Yoko Ono y su hijo con quienes solía dar largos paseos por el Central Park hasta el momento fatal en que Mark Chapman le disparó en la vereda del inmueble. Frente al edificio se encuentra el sector del parque que lo recuerda: en Strawberry Fields es común que músicos callejeros interpreten melodías de The Beatles mientras un tumulto de personas aguarda su turno para fotografiarse en el mosaico en el que se puede leer la palabra «Imagine«. Así la ciudad rinde a diario homenaje al músico inolvidable, que legó a los seres humanos la posibilidad de soñar con un mundo sin fronteras ni religiones, la certeza de que es posible construir una hermandad de paz.

Metropolitan Museum, Chinatown, Little Italy

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MetUna de las visitas insoslayables en la ciudad de Nueva York es el Metropolitan Museum of Art, Met en lenguaje coloquial. Resulta absolutamente impresionante tanto por el edificio como por las colecciones que alberga tan invalorables como eclécticas, porque no sólo se puede encontrar pintura y escultura sino que también integran la exposición permanente un enorme muestrario de armas, cerca de 45.000 vestidos de época, instrumentos musicales, dibujos franceses e italianos de los siglos XV a XIX… Conviene organizar la visita para no terminar perdido entre tantas y tantas salas y, si es posible, pasar el día entero con pausas para almorzar y tomar café a fin de descansar cuerpo y mente mientras se disfruta de este paraíso de la cultura.

En nuestro caso tuvimos la suerte de que se encontraran en exhibición dos colecciones temporarias, a cual más interesante: Ancient Egypt Transformed: The Middle Kingdom y Kongo: Power and Majesty. En la primera se puede apreciar una colección de objetos correspondientes al período de unificación de Egipto iniciado por el faraón Nebhepetre Mentuhotep II, una época de florecimiento artístico, politico, religioso y cultural; en la segunda los tesoros artísticos de la civilización congoleña, tal vez la más pujante del continente africano. Lamentablemente no alcanzamos a culminar el recorrido de la última por haber calculado mal el tiempo, como suele suceder en estos casos.

Es difícil destacar aquellas expresiones artísticas que resultan insoslayables en caso de visitar el Met, sobre todo teniendo en cuenta que en esta materia la inclinación personal es tan variada como personas existen. En particular me inclino por Crucifixión, de Salvador Dalí, La virgen y el niño de Botticelli, Vista de Toledo de El Greco, Picasso, Rembrandt. Gauguin, Goya… Se puede recorrer un patio andaluz del siglo XVI donde se exhiben esculturas romanas, joyería bizantina de la colección del banquero J. P. Morgan, una maravillosa colección de arte húngaro y hasta el Templo de Dendut, obsequiado por el gobierno egipcio a Estados Unidos.

Nosotros almorzamos en The Petrie Court Café, ubicado en el segundo piso con una magnífica vista al Central Park, al que se accede por una sala presidida por The Burghers of Calais, la fabulosa escultura de Auguste Rodin. Por la tarde recorrimos la colección de arte de África, Oceanía y América precolombina, que constituye un viaje al espíritu religioso y ancestral de Nigeria, Nueva Guinea, Polinesia, México…

Un dato para tener en cuenta: si bien se sugiere abonar el precio de la entrada, que cuesta 25 dólares, rige el sistema pay what you wish por lo cual se puede ingresar pagando lo que uno pueda o quiera; no obstante, conviene tener presente que si se compra el ticket sugerido se obtiene gratis la entrada para el museo medieval The Cloisters, otro lugar imperdible en la siempre sorprendente Nueva York.

Chinatown

ChinatownSumergirse en las calles de Chinatown es ingresar a una ciudad completamente distinta, como si por unas horas hubiéramos salido de Nueva York hacia otro destino. Más allá de las ofertas a boca de jarro de carteras y relojes que se ofrecen en cada tramo de Canal St., Chinatown es mucho más que objetos de lujo falsificados y depara sorpresas interesantes para el viajero; a ello se añade que es fácil de recorrer porque abarca un rectángulo de pocas calles y está bastante bien señalizado.

Columbus Park es el espacio verde del barrio diseñado por Calvert Vaux, el mismo paisajista del Central Park. Es pequeño y resulta un buen lugar para sentarse a observar las costumbres de los habitantes, ya que tanto se juegan entre sus árboles partidas de go como se practica tai chi, sobre todo si el tiempo acompaña. También se apuesta a las cartas en la glorieta con reglas que no llegamos a descifrar, porque la pregunta de Juan al respecto fue respondida con evasivas y decidimos no insistir en consecuencia.

En el centro de Chatham Square se encuentra Kim Lau Memorial, levantado en el año 1962 en homenaje a los inmigrantes orientales que arribaron a Nueva York. Visitamos el templo Transfiguration Catholic Church erigido en 1801 que representa las diversas etapas del barrio ya que fue protestante, luego católico cuando los habitantes eran italianos y actualmente se dicta misa en mandarín e inglés. Como corresponde, en Chinatown se encuentra la imagen de Buda más grande de la ciudad en Mahayana Temple, un lugar donde se respira armonía por la plácida expresión del Avatar y la música que envuelve la atmósfera.

Las calles invitan a detenerse para contemplar el ritmo del barrio, donde el comercio se desarrolla de manera ininterrumpida y proliferan los locales para probar todo tipo de comida oriental a precios económicos. Además del té en todas sus variedades, son famosos los helados artesanales de Chinatown Ice Cream Factory, donde se puede innovar con gustos como lychee (fruta china con propiedades benéficas para la salud), mango y té verde.

Después de deambular varias horas había llegado el momento de almorzar y descansar un rato, así que decidimos cruzar hacia el otro lado de la Canal St. para toparnos con una fisonomía completamente diferente en tan sólo pocos metros: Little Italy se encontraba ante nosotros.

Little Italy

Little ItalyInserto entre Chinatown y el Soho, Little Italy paulatinamente ha sido fagocitado por la populosa comunidad china y por el crecimiento del espíritu antaño bohemio del pujante distrito de moda. A tal punto que en la zona norte hoy denominada Nolita abundan los diseñadores y se han reciclado edificios clásicos como costosas viviendas de famosos, generándose de esta manera un cambio en la fisonomía del barrio.

No obstante subsisten restaurantes, bares, heladerías y fiambrerías en un despliegue gastronómico profuso y alegre, entre los que se encuentran clásicos como los cafés Ferrara y Roma, el último especialista en cannoli, que despliegan sus mesas en las veredas apenas asoma el sol. Dicen los que saben que Di Palo´s es el lugar donde acuden los neoyorquinos a comprar mozzarella y que Grotta Azurra, inaugurado en el año 1908, era uno de los sitios favoritos de Frank Sinatra para degustar comida italiana.

Lo cierto es que recalamos en una mesa al lado de la ventana en Grotta Azurra y el menú elegido colmó nuestras expectativas; en mi caso la mitad de cada plato fue suficiente, ya que los fideos al dente y el pescado acompañado con verduras eran tan ricos como abundantes. Antes de emprender el regreso hacia el hotel caminamos hacia el antiguo cuartel de policía, hoy denominado Police Building desde su remodelación a fines de los años ´80 y residencia de algunas celebridades. Mientras Juan se dedicaba a fotografiar este macizo gigante, un cartel discreto llamó mi atención y crucé la calle para perderme en un local que no anunciaba a ningún diseñador famoso: más que una tienda era un paraíso para quienes somos devotos practicantes de yoga.

Neue Gallerie, Top of the Rock, Broadway

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Neue GalerieEmplazado en la Quinta Avenida y calle 86 se encuentra el edificio de dos plantas que data de 1914 en el que residiera la familia Vanderbilt, adquirido luego por el heredero del alma mater de la cosmética Estée Lauder en honor a su madre, ferviente admiradora de Viena. Sede de la Neue Gallerie desde 1994, es un lugar encantador con reminiscencias de la Belle Époque que alberga tesoros artísticos alemanes y austríacos entre los que se destaca Retrato de Adele Bloch-Bauer I, conocido como La dama de oro de Gustav Klimt, con el que el genial pintor inauguró su característico golden style.

Toda la segunda planta está dedicada al arte vienés y se pueden contemplar obras de Egon Schiele y Oskar Kokoschka así como objetos personales de Klimt, fotografías y bocetos; en la tercera planta se expone arte alemán y sobresale en mi opinión Wassily Kandinsky. Pero sin duda que La dama de oro, más allá de la originalidad y belleza de la pintura, ejerce una atracción magnética por la historia del cuadro, trágicamente entreverada con la expoliación de los tesoros que tuvo lugar durante el conflicto bélico del que fueran protagonistas los jerarcas nazis.

Adele Bloch-Bauer fue una mecenas de la Viena de principios del siglo XX, a quien Klimt inmortalizó entre dorados difusos con sus manos entrelazadas. El retrato fue descolgado por los nazis de su casa y exhibido durante más de 60 años en la Galería Belvedere; María Altmann, sobrina de Adele, cuyo marido Fritz había estado prisionero en un campo de concentración hasta que pudieron huir a Estados Unidos en 1942, emprendió una ardua lucha con el patrocinio del abogado Randol Schoemberg para recuperar el cuadro que le había sido legado por el marido de Adele, Ferdinand Bloch-Bauer, al morir en el exilio en Suiza.

La restitución fue dirimida por arbitraje y Austria debió entregar a María seis obras de Klimt, en lo que constituía una reparación histórica y un doloroso reconocimiento del rol del gobierno austríaco durante la invasión nazi. Ronald Lauder la acompañó durante el proceso y finalmente adquirió el cuadro que se exhibe en el museo de la Quinta Avenida, del que no se permiten fotografías así que hay que darse por satisfecho con la imagen de la réplica que se encuentra en el sótano, cerca de la tienda de recuerdos que vale la pena visitar.

Para terminar la tarde como si efectivamente estuviéramos en Viena, el café Sabarsky cuenta con cálidos asientos tapizados con telas de Otto Wagner y lámparas de Josef Hoffmann; la pastelería, acorde con el decorado, constituye una tentación y justifica la insoslayable espera para lograr conseguir una mesa en este maravilloso rincón de Neue Gallerie.

Top of the Rock

Top of the RockCuando John Rockefeller adquirió el predio en el que hoy se encuentra el entramado de edificios que lleva su nombre imaginó un teatro de la Ópera en el lugar, pero como no pudo consumar la idea decidió crear una ciudad dentro de otra ciudad. El complejo cuenta con catorce edificios, una pista de patinaje sobre hielo, locales comerciales para todos los gustos, una tienda del Metropolitan Museum, un estudio de televisión y hasta un antológico árbol navideño.

Y en lo alto, en el piso 70 del gigante de cemento, se encuentra el mirador que compite con el famoso Empire State, el observatorio Top of the Rock. La temperatura despuntó con 23 grados en este otoño neoyorquino, un día ideal para subir hasta la cima de este edificio emblemático y contemplar de manera panorámica la ciudad.

Como suele suceder en Nueva York hay que armarse de paciencia, realizar la fila para obtener los tickets y luego retornar al horario indicado para una nueva fila hacia el ascensor previo cumplir los pasos de seguridad de rigor. Cabe destacar que adquirimos un pase combinado que nos permitirá ingresar al Museum of Modern Art por un precio reducido, con entrada válida para los próximos 90 días.

Mientras esperábamos nuestro turno nos dirigimos a probar un cupcake de Magnolia Bakery, acompañando la espumosa masa de chocolate con crema de vainilla con un sabroso café. Y casi sin darnos cuenta fue el momento de subir en el ascensor que nos disparó hacia una inverosímil altura, entre lámparas de cristal Swarovski e imágenes de la historia de la impresionante construcción, como una cápsula del tiempo que proyecta al visitante desde la luz artificial de la construcción hasta la claridad natural del cielo.

El Central Park, Staten Island, a lo lejos la Estatua de la Libertad que parece minúscula desde el observatorio, los edificios Chrysler y Empire State, los ríos East y Hudson…toda la ciudad se encuentra a disposición desde los paneles de seguridad de cristal que no se encuentran interrumpidos por obstáculos visuales y permiten disfrutar de la vista hacia los cuatro puntos cardinales. En suma, una experiencia que nos deja admirados y perplejos ante la magnificencia explícita de Nueva York.

Broadway: The Lion King

The Lion KingLa plaza de Times Square ubicada en la esquina de Broadway y la Séptima Avenida es el lugar más vibrante y bullicioso de Nueva York. Es imposible describir el ritmo frenético que impera a toda hora, la cantidad de edificios, carteles publicitarios que compiten en originalidad e interacción, restaurantes, bares, museos y los emblemáticos teatros que se extienden a lo largo de la electrizante arteria.

Siguiendo la tradición que indica que no se puede partir de Nueva York sin haber visto una obra teatral, nosotros elegimos en esta oportunidad The Lion King, el fabuloso espectáculo que ha roto records de taquilla y se ha consagrado como el más exitoso en la historia de Broadway.

No es para menos, pues desde el primer minuto en que se despliegan máscaras, marionetas, actores y decorados con el fondo de la canción Circle on Life la magia invade el recinto del teatro y los aplausos se reiteran al final de cada escena, como un tributo a la creatividad y a la capacidad actoral de quienes asumen los roles clásicos del cuento de Disney.

En mi opinión los personajes de Rafiki y el joven Simba, interpretados por Tshid Manye y un encantador Julian Silva que encarna de manera increíble al simpático e inquieto cachorro de león, resultan superlativos en su interpretación; en tanto que el accionar de los titiriteros que dan vida a las marionetas de todo tamaño y color que representan a los animales de la selva es impecable en su profesionalidad. Sin dudas un espectáculo fantástico por calidad y puesta en escena, para agendar si en algún momento se visita esta ciudad.

En Nueva York, la Biblioteca Pública, Bryant Park

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Grand CentralNueva York nos recibe en el aeropuerto John F. Kennedy con un día soleado y frío. Mientras aguardamos que el chofer del transporte diagrame el itinerario de acuerdo al alojamiento de todos los pasajeros me dedico a observar la efervescencia de la ciudad, el tránsito incesante, el trajinar de la gente.

Una vez instalados en Staybridge Suites Times Square el cansancio del viaje no nos impide dar una primera vuelta caminando despacio hacia la calle 42 y desde allí seguimos hasta Broadway que se despliega, vibrante, ante nuestros ojos. Quien visita Nueva York debe concurrir a algún espectáculo de los múltiples que se exhiben en esta famosa arteria, entonces nos aseguramos las entradas para The Lion King el próximo martes, en función vespertina.

Seguimos caminando por calle 42 hasta llegar a una de las joyas arquitectónicas de la ciudad: Grand Central Terminal, construída sobre la estación original que se remonta a 1871. Hay que detenerse y contemplar el Vanderbilt Hall, con una superficie de 1.100 metros cuadrados cubierta por techos tachonados de luces que simulan estrellas, el reloj de bronce con esferas de ópalo y las maravillosas arañas que iluminan los pasillos circundantes.

En plan gastronómico cuenta con el famoso Oyster Bar & Restaurant y con varios comercios para comer, degustar café o beber algún trago por la tarde. El mercado ubicado en  Grand Central es un espectáculo en sí mismo por profusión de productos y exhibición impecable: pescados, carnes, confituras, especias, repostería, panadería, frutas; cada puesto compite en delicadeza y diseño. La ciudad comienza a vestirse para festejar Halloween y tanto adorables calabacitas como fantasmas dulces se pueden adquirir en algunos de los pequeños comercios.

Origins, Aveda, L´Occitane y Diptyque se encuentran entre los más de cien negocios del interior de Grand Central Terminal, que hoy es el centro comercial más rentable de la ciudad. No es extraño, ya que se calcula en un número aproximado a 750.000 las personas que a diario circulan por este sitio emblemático, una visita obligada para el viajero por tradición e historia.

La Biblioteca Pública

Public Library New YorkEl magnífico edificio Stephen A. Schwarzman ubicado en la superficie del Bryant Park alberga una de las bibliotecas públicas más grandes del orbe, con un catálogo que abarca tanto ciencias sociales como bellas artes y humanidades. Construído en estilo beaux-arts, se encuentra flanqueado por las esculturas en mármol de los leones Fortaleza y Paciencia que lo custodian desde el año 1911; no son los únicos representantes del noble reino animal pues entre la decoración de sus tres plantas se pueden encontrar aves, grifos, abejas, delfines, entre otras criaturas.

En el primer piso el visitante encontrará una sala que alberga más de 10.000 mapas sólo de la ciudad de Nueva York y configura una de las colecciones más completas del mundo. En otro sector la hermosa sala iluminada con arañas magníficas y tapizada con murales aloja la Hemeroteca DeWitt Wallace; a ambas se accede por las escaleras que se descuelgan sobre la entrada de mármol blanco y conducen a este verdadero templo sagrado para los amantes de la literatura.

La segunda planta está reservada al personal y a la División de Investigación, en tanto que en la última se encuentra la Rotonda Mc Graw, cuyos paneles de madera revestidos con murales preanuncian la Sala Principal de Lectura Rose, que compite en longitud con un campo de fútbol americano. Como no se puede acceder a todo en la vida comprobamos con alguna desazón que se encuentra cerrada temporariamente por trabajos de preservación hasta el año 2016, así que la visita quedará para la próxima vez.

Optamos por retornar a la planta baja para conocer la interesante exposición temporaria «Public eye: 175 Years of Sharing Photography», que transita la historia de la fotografía desde el daguerrotipo hasta las redes sociales de nuestros días. Las horas han pasado sin sentirlas y enfilamos el regreso por calle 42; previamente nos detenemos en el pulmón verde del Midtown.

Bryant Park

Bryant ParkEste bucólico espacio rectangular está ubicado entre las calles 40 y 42 y las avenidas Quinta y Sexta, posee reminiscencias francesas por sus restaurantes y bares, el carrousel y la diversidad de personas que se dan cita atraídas por su encanto. A esta altura del año comienzan los preparativos para armar la pista de patinaje sobre hielo, así como la instalación de los puestos de artesanos que componen la tradicional feria de Navidad.

Es posible obtener conexión gratuita a WiFi y los baños públicos son impecables y han sido galadornados por dicha condición, comprobada in situ por una querida amiga en una de sus tantas visitas a esta ciudad. Aunque se respira un aire sosegado al transitar por sus recovecos, Bryant Park está rodeado de rascacielos, algunos de ellos emblemáticos como American Standard BuildingGrace Building, en tanto que enfrente se ubica Bryant Park Hotel, uno de los establecimientos más prestigiosos de Nueva York.

Nosotros recorrimos sin prisa este magnífico paseo que resulta un oasis vivificante entre el cemento, hasta que vencidos por el cansancio retornamos a nuestro alojamiento en procura de un descanso reparador. Nueva York había comenzado a desplegarse ante nuestros ojos con su ininterrumpida intensidad: cada uno de sus rincones representa una pluralidad de posibilidades.

Todas las fotografías resultan mérito de Juan.

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